"Aunque
yo doy testimonio de mí mismo, mi testimonio es válido, porque sé de dónde he
venido y a dónde voy" San Juan 8,14. Manifiesta que ha venido
del Padre, y como le preguntan: "¿Dónde está el Padre?" San Juan 8,19, pues el Padre está donde
está Él.
"Ni
me conocéis a mí ni a mi Padre. Si me conocieras a mí, conoceríais también a mi
Padre" San Juan 8,19.
"Está escrito en vuestra ley, que el
testimonio de dos es válido" San Juan 8,17. Estos textos, son muy importantes
para el conocimiento y para el enunciado del misterio trinitario. Son dos, y a
pesar de ello, el que conoce al Hijo, conoce al Padre.
Jesús dice: "Mi testimonio es válido,
porque sé de dónde he venido y a dónde voy" San Juan 8,14. Jesús en el evangelio de San
Juan, muestra al mismo tiempo grandeza y la relatividad del pueblo judío.
A
la samaritana le dice abiertamente: "La salvación viene de los
judíos" San Juan 4,22. Pero a los judíos que se
sienten orgullosos del Templo, les dice: "Destrúyanlo, y yo lo reconstruyo
en tres días" San Juan 2,19.
Jesús
se presenta como un judío, plenamente judío, pero al mismo tiempo, como alguien
que relativiza el judaísmo.
Le
dicen los fariseos argumentando desde la ley: "Si tú das testimonio de ti,
tu testimonio no es válido" San Juan 8,13.
Ese
texto no es un razonamiento nuevo, si ellos están aludiendo a un texto del
Pentateuco, donde se dice que, "para que el testimonio sea válido, tiene
que ser por lo menos de dos o tres" Números 35,30.
Pero
así como Jesús se va a la esencia de la ley del sábado y muestra que el Hijo
del Hombre es mayor que el sábado, que "el sábado se hizo para el hombre y
no el hombre para el sábado" San Marcos 2,27, así como Jesús se va al
núcleo de lo del sábado, aquí se va al núcleo de esa prescripción de que haya
dos o tres.
"Sólo
la verdad tiene unidad. Los mentirosos no pueden llegar a ponerse de acuerdo en
todo, porque finalmente, el pecado se destruye a sí mismo".
Por
eso la sentencia que dice el joven Daniel: "El Ángel del Señor te va a
partir por medio" Daniel 13,55, lo que no es sólo una
descripción espectacular del castigo que le viene encima; es una manera de
decir: "Has roto tu
unidad.
El
espíritu de esta ley que estaba en el Pentateuco, cuando se habla de dos o
tres, lo que quería decir era eso: "Sólo
la verdad tiene unidad, y por consiguiente, cuando se pregunta a dos o tres, no
se pueden haber puesto de acuerdo en todo".
Jesús
dice: "Mi testimonio es válido, porque sé de dónde he venido y a dónde
voy" San Juan 8,14. Él ha venido de la fuente
misma de la verdad, y Él mismo expresa y manifiesta esa verdad.
Cuando Dios se está manifestando plenamente,
cuando Dios se está mostrando plenamente, esos testigos adicionales y el
sábado, el templo y la ley, todo debe quedar de lado, porque ahora es Dios el
que se está mostrando.
Dice
Jesús: "Este es el testimonio que realmente vale, porque esta es la
plenitud de la revelación del Padre" San Juan 8,14-16.
Vamos
a acoger nosotros ese testimonio, vamos a recibir ese testimonio, vamos a leer
en la vida de Cristo todo lo que se puede saber del Padre Celestial.
Cristo
es Dios dicho en lenguaje humano, pero es todo Dios; ya no queda más por
expresar.
Por
consiguiente, en la meditación, en la lectura, en la adoración del misterio del
Verbo Encarnado, encontramos toda la teología que saben los Ángeles,
encontramos toda la sabiduría, los abismos de sabiduría de que se gozan los
Cielos.
Que
el Señor nos dé ojos para leer este libro, oídos para escuchar este testimonio
y para gozarnos en la verdad infinita del Verbo hecho carne.
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