jueves, 6 de abril de 2017

Verdadero





Jesucristo es el amor grande de nuestras almas, y Jesús se apodera de nuestros corazones con esas dos herramientas  con la hermosura de su vida, con la hermosura de su alma, con la hermosura de su palabra y con la compasión que tiene ese corazón.
Descubrir el corazón compasivo, el corazón misericordioso de Jesucristo y fascinarnos por esa misericordia, este es el otro gran antídoto.
Jesucristo, nos hace sentirnos recibidos acogidos,  sostenidos, es  maravilloso, por eso en esta lectura de la historia de Moisés niño, estamos descubriendo las dos grandes herramientas, las dos grandes armas de Dios: la belleza y la misericordia.
Hazte el propósito de ser bella ante Dios, y serás santa; hazte el propósito de ser compasiva, y entenderás a todas las personas.
A Jesús una vez le preguntaron que cuál era la cosa mas importante y Jesús dijo: "Mira, lo más importante es amar a Dios y amar al prójimo", pues eso tiene que ver con la belleza y la compasión. Hazte el propósito de descubrir la belleza de Dios y de ser bello de ser bella ante Dios, y descubrirás el amor a Dios. Hazte el propósito de tener un corazón compasivo y descubrirás el amor al prójimo.
Claro que uno tiene que ser verdadero y uno tiene que ser bueno y uno tiene que ser santo, uno tiene que ser muchas cosas, pero los cuento que este camino de la belleza es una cosa que a mí cada vez me gusta más, y cada vez tiene como más poder en mí.
De manera que no se nos olvide esa enseñanza: para la vida de oración, para la vida de consagración, para la vida de comunidad, por favor, la belleza, descubrir la belleza de Dios y buscar ser bellos ante el Señor; y número dos: la misericordia, entender la misericordia es imposible, porque es un océano infinito.
Pero podemos aceptar, podemos acoger la misericordia y podemos dejar que la compasión se apodere de nosotros, desde ese momento se nos simplifica la vida inmensamente, se nos simplifica inmensamente aceptar al hermano, vivir con el hermano, no juzgar al hermano.

A medida que la belleza y la misericordia se apoderan del corazón, uno va encontrando otras maneras de mirar, incluso los propios defectos y los defectos de los demás. Estas dos armas secretas, la belleza y la misericordia, salvaron a Moisés. Estas dos armas secretas nos van a salvar también a nosotros, nos van a llevar muy cerca de Jesús y espero yo que nos van a ser verdaderos discípulos de Él..

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