¡Qué
momento sublime! Eso es lo que nos tiene que pasar en la Semna Mayor para que
la vida nos cambie, un encuentro personal con Jesucristo. "Es querer en
esa fe que anima saber cómo es Él; mi
maestro buen pastor sentimos su amor es lo que transforma la vida.
Sentimos
que algo se nos rompe por dentro, sentimos que, por fin ha llegado la confianza
de la verdadera riqueza.
La
vida cambia como un relámpago maravilloso, y por eso la Iglesia en el Santo
Padre nos habla de la dulce esperanza de que muchos de nosotros tengamos la
experiencia de la samaritana, que también en nosotros brille un relámpago de
gracia y nuestra vida pueda cambiar.
Para
eso Resucitò Jesùs, para que brille Jesús, para poder escuchar de sus labios: “ese
soy yo, yo soy el Mesías, yo soy el Ungido, yo soy tu Salvador.” Y que gran
trasformación la que vamos a te ner, que cuando esté Jesús presente, le
podamos decir a todos: "A mí no, mírenlo a Él, no se queden en mí, ni se
amarren a mi, únanse a Él, amárrense a Él, en Él está la verdad, en Él está la
vida, en Él está la salvación.
Que este mensaje
lleve el poder del Espíritu, porque el Espíritu es agua de vida; un mensaje que
tenga el fuego de Dios en la Vigilia Pascual, porque el Espíritu es fuego que arde,
fuego que purifica y con ese ardor y al mismo tiempo con agua fresca, esa es la
gente maravillosa que es capaz de llevar
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