viernes, 7 de abril de 2017

Resucito

¡Qué momento sublime! Eso es lo que nos tiene que pasar en la Semna Mayor para que la vida nos cambie, un encuentro personal con Jesucristo. "Es querer en esa fe que anima saber cómo es Él;  mi maestro buen pastor sentimos su amor es lo que transforma la vida.
Sentimos que algo se nos rompe por dentro, sentimos que, por fin ha llegado la confianza de la verdadera riqueza.
La vida cambia como un relámpago maravilloso, y por eso la Iglesia en el Santo Padre nos habla de la dulce esperanza de que muchos de nosotros tengamos la experiencia de la samaritana, que también en nosotros brille un relámpago de gracia y nuestra vida pueda cambiar.
Para eso Resucitò Jesùs, para que brille Jesús, para poder escuchar de sus labios: “ese soy yo, yo soy el Mesías, yo soy el Ungido, yo soy tu Salvador.” Y que gran trasformación la que vamos a te ner, que cuando esté Jesús presente, le podamos decir a todos: "A mí no, mírenlo a Él, no se queden en mí, ni se amarren a mi, únanse a Él, amárrense a Él, en Él está la verdad, en Él está la vida, en Él está la salvación.
Que este mensaje lleve el poder del Espíritu, porque el Espíritu es agua de vida; un mensaje que tenga el fuego de Dios en la Vigilia Pascual, porque el Espíritu es fuego que arde, fuego que purifica y con ese ardor y al mismo tiempo con agua fresca, esa es la gente maravillosa que es capaz de llevar 

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