No resulta tan sencillo: el camino
que nos propone Cristo, el camino que nos muestra la parábola de Cristo, es empezar
todos , por descubrir, apreciar, agradecer, para luego poder transmitir el
perdón que Dios, solamente Dios, puede
darnos.
Solamente Dios, puede darnos ese
perdón, cuando tenemos esa experiencia
de perdón, entonces, descubrimos que el mismo manantial de gracia, la misma
corriente de amor y de ternura que ha llegado a nosotros, puede llegar también
a nuestros hermanos/as. El lema no puede
ser otro, sino solamente este: “Perdonados para perdonar”. Que Dios nos lo
conceda; la supervivencia de la humanidad, ciertamente, depende de eso:
“Perdonados para perdonar”.
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