Así
como los israelitas miraron a la serpiente de bronce, esa era una serpiente que
ya no les hacía daño, nosotros miramos a Cristo crucificado, y en sus llagas y
temores, miramos los pecados del mundo, pero son pecados que ya no nos hacen
daño porque son pecados vencidos por el amor de Dios.
En la cruz de Nuestro Señor Jesucristo se muestra todo el amor de Dios,
y ahí fue donde Dios nos salvó de todas las desgracias, donde en realidad nos
salvó de la mordedura de la verdadera serpiente, que no es simplemente esa que
repta por ahí por entre las piedras, sino sobre todo la serpiente del pecado y
de Satanás .
Cristo
en la cruz ha vencido, ha quebrantado el poder de Satanás, ha sanado nuestras
dolencias, y por eso el que cree en Él, tiene vida.
Hay
que saber esto y preparar los ojos para la Semana Santa que ya está tan
próxima.
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