Santiago consiste en “fijar la mirada” en la
palabra, en el estar largo tiempo delante del espejo, lo que quiere decir en la
meditación o contemplación de la Palabra. El alma que se mira en el espejo de
la Palabra “aprende a conocer ‘cómo es’, aprende a conocerse a sí misma,
descubre su deformidad de la imagen de Dios y de la imagen de Cristo” consiste
en practicar, en obedecer a la Palabra”. Asimismo, ha asegurado que “las
palabras de Dios, bajo la acción actual del Espíritu, se vuelven expresión de
la voluntad viviente de Dios hacia mí, en un determinado momento”. Y ha
precisado que “si escuchamos con atención, nos daremos cuenta con sorpresa que
no hay un día en el que, en la liturgia, en la recitación de un salmo, o en
otros momentos, no descubramos una palabra de la cual debemos decir: “¡Esto es
para mí!, ¡esto es lo que hoy tengo que hacer!”
Padre Héctor, Bendiciones .Que belleza cuando nos damos cuenta, que la evangelización en los salesianos es el gran patio del mundo en los jóvenes así como el aula ,el campamento, la calle . Adelante Viva Jesús y María, me siento feliz de ser Dama Salesiana, cedida a las Obras Misionales Pontificias.Oraciones mutuas.
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