Si callas lograrás más eficacia en tus empresas de apóstol ¡a cuántos se les va “la fuerza” por la boca! y te evitarás muchos peligros de vanagloria.
¡Qué ejemplo de discreción nos da la Madre de Dios! Ni a San José comunica el misterio. Pide a la Señora la discreción que te falta.
Calla siempre cuando sientas dentro de ti el bullir de la indignación. -Y esto, aunque estés justísimamente airado. Porque, a pesar de tu discreción, en esos instantes siempre dices más de lo que quisieras
Discreción es… delicadeza. ¿No sientes una inquietud, un malestar íntimo, cuando los asuntos nobles y corrientes de tu familia salen del calor del hogar a la indiferencia o a la curiosidad de la plaza pública?
Calla: No olvides que tu ideal de servicio a Cristo es como una lucecica recién encendida. Puede bastar un soplo para apagarla en tu corazón.
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