viernes, 15 de noviembre de 2013

Saborear

 
La Palabra es proclamada, cuando la Palabra está nuestra boca, como cuando decimos: "Recordad las maravillas que hizo el Señor" Salmo 104,5, es necesario masticarla, saborearla y luego digerirla.
Algo parecido a los que nosotros hacemos cuando masticamos el alimento: cuando masticamos el alimento lo extendemos, las fibras de la carne, las separamos unas de otras.
La tarea explicar de evangelizar de alguna manera deshacer los pliegues hasta donde es posible, hasta donde el Espíritu lo permite; quitar los pliegues y extender las riquezas de la Palabra.. Hacer como de masticador; pero también invita a gustar. El explicar tiene que ver con la inteligencia; invitar a gustar tiene que ver con la voluntad; lo primero alude al entendimiento, lo segundo tiene que ver con el afecto.
Es tarea de digerir la Palabra, que Dios da para alimento, debe explicarse, ponderararse, corresponde finalmente el asumirla, el aceptarla, o como dice San Pablo, te corresponde a ti "la obediencia de la fe" Carta a los Romanos 1,5.
Obediencia de la fe es ese acto de la voluntad por el cual  me rindo ante la Palabra, le abro espacio en mi alma y le digo: "Ven, ven y reina; ven, reina en mi vida".
Que esa Palabra llegue a nuestra vida, significa que esa Palabra nos va a juzgar. 

No hay comentarios:

Publicar un comentario