sábado, 9 de noviembre de 2013

Valores



Los valores morales son los más elevados de todos los valores naturales. La bondad, la pureza, la veracidad, la humildad del hombre están por encima de la genialidad, la brillantez, la vitalidad exuberante, por encima de la belleza natural ó artística, y por encima también de la estabilidad y del poder de un estado. Lo que se realiza y lo que resplandece en un acto de perdón auténtico, en un acto de renuncia noble y generosa, en un amor ardiente y entregado, es más significativo, más noble, más importante, y más eterno que todos los valores culturales. Los valores morales positivos iluminan el mundo, mientras que los negativos son el mayor mal, peor que el sufrimiento, la enfermedad, la muerte, o la desintegración de una cultura floreciente. Esta realidad fue reconocida por las grandes mentes, como Sócrates o Platón, quienes repetían continua-mente que es mejor sufrir una injusticia que cometerla. Esta preeminencia de la esfera moral es, sobre todo, uno de los pilares del obrar cristiano (Marca indeleble en la historia de la Iglesia en este siglo de tragedias y triunfos». En este contexto se enmarca con la preciosa característica de ser una lúcida síntesis de su rico y fecundo pensamiento. la luz en su forma actual en Actitudes morales fundamentales,  Trata precisamente  de las dimensiones básicas de la vida moral. El orden no es indiferente, especialmente de los cinco primeros: reverencia, fidelidad, responsabilidad, veracidad, son presupuestos indispensables de la vida moral, cuyo fruto granado es la bondad. Le siguen la Comunión, Esperanza, La virtud hoy y El corazón humano.
 Los valores morales son siempre personales: solo pueden inherir en una persona, y solo pueden ser realizados por una persona. Una cosa material, como una piedra o una casa, no pueden ser moralmente buenos ni malos: la bondad moral no se puede aplicar a un perro o a un árbol. Asimismo, las obras de la mente humana (descubrimientos, libros científicos, obras de arte) tampoco se puede decir propiamente que sean portadoras de valores morales:
no pueden ser fieles, ni humildes, ni amables. Todo lo más, pueden reflejar indirectamente esos valores, en cuanto que llevan la impronta de la mente humana. Solo el hombre, en cuanto ser libre y responsable de sus acciones y sus actitudes, de su voluntad y sus esfuerzos, de su amor y su odio, de su alegría y su pesar, y de su actitud básica permanente2, puede ser moralmente bueno o malo.
ethos) .

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