domingo, 24 de noviembre de 2013

Encontrarèis


No lo olvides: aquel tiene más que necesita menos. No te crees necesidades.
Si eres hombre de Dios, pon en despreciar las riquezas el mismo empeño que ponen los hombres del mundo en poseerlas.
No tienes espíritu de pobreza si, puesto a escoger de modo que la elección pase inadvertida, no escoges para ti lo peor.
Cada pieza en su lugar. ¿Qué quedaría de un cuadro de Velázquez si cada color se fuera por su sitio, cada hilo de la tela se soltase, cada trozo de madera del bastidor se separase de los otros?
¡Oh poder de la obediencia! El lago de Genesaret negaba sus peces a las redes de Pedro. Toda una noche en vano. Ahora, obediente, volvió la red al agua y pescaron “piscium multitudinem copiosa” una gran cantidad de peces. Créeme: el milagro de cada dìa
No amas la pobreza si no amas lo que la pobreza lleva consigo.
La humildad es otro buen camino para llegar a la paz interior. ”El” lo ha dicho: “Aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón… y encontraréis paz para vuestras almas”.
No es falta de humildad que conozcas el adelanto de tu alma. Así lo puedes agradecer a Dios. Pero no olvides que eres un pobrecito, que viste un buen traje.

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