sábado, 16 de noviembre de 2013

Mètafora


Siguiendo con la metáfora de la rosa, podríamos decir que según crecemos somos ese capullo y que está en nuestra mano florecer siguiendo el llamado de Dios o quedarnos cerraditos en nuestro ego, en nuestras ambiciones
 

Para poder florecer tenemos que dar un "SI" y digo "un SI" porque hay muchas variantes. Automáticamente nos vamos al "SI" de los sacerdotes y de las monjas, pero hay otros muchos "SI". Quizá no tan importantes, ¿o quizá si?, porque a los ojos de los otros no serán muy importantes, pero es nuestro "SI", para el que estábamos destinados, preparándonos sin saberlo.

El "SI" nos hace florecer y como las flores hay miles de variantes: grandes, pequeñas, vistosas, espectaculares,....

Miles de "SI", todos distintos y todos preciosos,y, sobretodo, todos importantes.

MI "SI", el de ser madre, lo di sin saber que lo daba y sin saber lo que ello conllevaba; y ahora que lo sé  y sé cual es mi misión, no dudo, se que se me han entregado "tres talentos" y , como en la parábola, puedo esconderlos o sacar el máximo partido de ellos.
 

Esa es mi misión, y es tan importante como la de otros que mueven masas, o la de aquellos que oran siempre.

Es mi "SI" y en mi mano está el dejar guiarme por Dios para que todos "mis pétalos" se abran poco a poco y en su momento, y así, convertirme en la hermosa flor que Dios pensó para mí.

Y ¿tú? ¿sentiste en tu interior la llamada que lo cambia todo?, ¿sentiste el miedo, el vértigo de decir que "SI"?

Fíate, porque ese precipicio al que piensas que caes no es tal, sino un dulce camino que te lleva a la felicidad.

Te lleva a TU felicidad y no a la de otro. No escuches consejos, escucha a Dios. No hagas lo que todo el mundo te dice, haz lo que deseas hacer en lo más profundo de tu corazón. Y entonces.

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