Fecundo
¡Qué fecundo es el silencio! Todas las energías que me pierdes, con tus faltas de discreción, son energías que restas a la eficacia de tu trabajo. Sé discreto.
Si fueras más discreto no te lamentarías interiormente del mal sabor de boca que te hace sufrir después de muchas de tus conversaciones.
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