Dios nos recuerde la seriedad de la vida humana; Dios toma en serio nuestra vida lo que cada uno(a) hace en la vida; Dios nos recuerde que todo tiene su fruto, como dice San Pablo: "Lo que uno siembre, eso cosechará" Carta a los Gálatas 6,7.
Si nosotros revisamos nuestra propia vida, o un poco lo que hemos visto de amigos o parientes, vemos la realidad, que verdaderamente Dios toma en serio la vida y verdaderamente lo que uno(a) siembra lo va encontrando, lo va cosechando, tanto en lo bueno como en lo malo.
Toma en serio nuestras decisiones y quiere que nosotros en ese sentido tengamos también seriedad. Esas palabras que interrumpen, nos impactan profundamente: "contado, pesado y vivido" Daniel 5,26. "Dios ha puesto un número a tus días, Dios ha visto que te falta peso, Dios ha dividido tu reino" Daniel 5,27..
Esa intervención inesperada, es una intervención, como un balde de agua fría que acaba con esa alegría, también nos pone a pensar a nosotros cuáles son las alegrías que estamos cultivando. La historia lo comprueba así. Es una lección para nosotros, una invitación a estar, a vivir y a enseñar a vivir cerca del Dios vivo.
Las palabras del evangelio, por su parte, nos hablan en otro sentido. Porque bueno, a ver, en la primera lectura es como la tragedia de un hombre pecador que se burla de Dios, pero en cambio, en el evangelio, Jesús nos está anunciando dificultades para los que tratan de ser discípulos de Él. Sintámonos felices de ser discípulos, discípulos de este Maestro,Jesùs. Sintámonos felices de poder aplicar de tanto en tanto nuestra brújula a la vida. Con la seriedad que nos da el amor, busquemos lo que es recto y lo que es justo.
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