miércoles, 6 de noviembre de 2013

Fiesta

“La Iglesia no es la Iglesia sólo para las personas buenas. ¿Queremos decir quién pertenece a la Iglesia, a esta fiesta? Los pecadores, todos nosotros, pecadores, hemos sido invitados. Se hace una comunidad, que tiene dones diferentes: uno tiene el don de la profecía, el otro el ministerio, aquí un profesor… Aquí ha surgido. Todos tienen una cualidad, una virtud. La fiesta se hace llevando lo que tengo en común con todos… En la fiesta se participa, se participa totalmente. No se puede entender la existencia cristiana sin esta participación. Es una participación de todos nosotros.  La Iglesia es para todos, empezando por los  los más marginados. ¡Es la Iglesia de todos!”
 “Entrar en la Iglesia es hacer comunidad, comunidad de la Iglesia; entrar en la Iglesia es participar de todo aquello que tenemos, de las virtudes, de las cualidades que el Señor nos ha dado, en el servicio del uno para el otro”. “Entrar en la Iglesia significa estar disponible para aquello que el Señor Jesús nos pide”. En definitiva, “entrar en la Iglesia es entrar en este Pueblo de Dios, que camina hacia la eternidad en la Iglesia: pero tenemos Uno que ha hecho todo”. “¡Dios es el protagonista!” Todos nosotros, ha afirmado, vamos “detrás de Él y quien no va detrás de Él, es uno que se excusa” y no va a la fiesta:
“El Señor es muy generoso. El Señor abre todas las puertas. También el Señor comprende al que dice: ‘¡No, Señor, no quiero ir contigo!’ Lo entiende y espera, porque es misericordioso. Pero al Señor no le gusta ese ser humano que dice ‘sí’ y hace ‘no’; que finge agradecerle por tantas cosas bonitas, pero en realidad va por su camino; que tiene buenas formas, pero hace su propia voluntad y no la del Señor: aquellos que siempre se excusan, aquellos que no conocen la alegría, que no experimentan la alegría de la pertenencia. Pidamos al Señor esta gracia: entender bien cuanto es hermoso ser invitados a la fiesta, cuanto es hermoso estar con todos y compartir con todos las propias cualidades, cuanto es hermoso estar con Él y que feo es jugar entre el ‘sí’ y el ‘no’, decir que ‘sí’, pero conformarme con estar sólo enumerado en la lista de los cristianos”.

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