sábado, 30 de noviembre de 2013

Multiculturalidad.

 
Bendito sea  Dios,  Padre amoroso y misericordioso, que ha salido de sí mismo a comunicarse a los seres humanos y quiere que todos los hombres se salven y lleguen al conocimiento de la verdad(Cf. 1 Tm 2,4) y que ha creado al ser humano con un anhelo último de conocer esta verdad y llegar a la plenitud de su vida(Cf. Ad Gentes 8).
Gracias, Padre de todos los pueblos por  reunir  los diversos países y culturas que componen nuestra América en este IV Congreso Americano Misionero realizado en Maracaibo del 26 al 30 de noviembre de 2013. El lema  ha sido: “América Misionera comparte  tu fe” y el tema “Discípulos Misioneros de Jesucristo desde América  en un mundo secularizado y pluricultural”. Culturas indígenas, campesinas, afroamericanas, urbanas, suburbanas, mestizas y migrantes se  congregaron para compartir experiencias y diseñar caminos de evangelización inculturada e intercultural.
Alabado sea Jesucristo, Hijo de Dios hecho hombre, enviado del  Padre,  que anunció el Reino de Dios con palabras y gestos  y que, una vez resucitado, envió a sus discípulos a continuar su misión. Él nos sigue enviando a todos ordenados y laicos, consagrados y familias, niños, jóvenes y adultos a  anunciar la Buena Noticia de su Reino de  hermandad y justicia y a hacer discípulos de todos los pueblos
Glorificado sea el Espíritu Santo enviado por Jesús. Él, protagonista de la Evangelización,   nos impulsa a continuar con valentía y creatividad la misión de Jesús en diversos tiempos, situaciones y culturas.         
Damos gracias a Dios Padre, Hijo y Espíritu Santo por estos días de convivencia, reflexión, oración y propuestas de acción para y desde las iglesias particulares de nuestra América. Cinco Ponencias, 22 Foros,  celebraciones litúrgicas y diversos testimonios misioneros constituyeron un nuevo impulso para continuar avanzando en nuestra tarea evangelizadora hacia dentro (Inter Gentes) y hacia afuera (Ad gentes). Los foros se organizaron alrededor de cinco ejes temáticos: Discipulado, Conversión, Secularización, Pluriculturalidad y Misión Ad Gentes.                                                            
Bendito seas por  el Santo Padre Francisco, primer papa latinoamericano, quien nos ha enviado un cálido mensaje   en el que se alegra por la trascendencia de un Congreso que contribuirá a dar un nuevo impulso a la Misión Continental promovida por Aparecida. Bendecimos al Señor por la Exhortación Apostólica Evangelii Gaudium (La alegría del Evangelio) en la que el papa nos invita a iniciar una nueva etapa evangelizadora marcada por la alegría que nace y renace del encuentro con Jesús.                                                                                                    Gracias Señor por la presencia del Cardenal Fernando Filoni, Prefecto de la Congregación para la Evangelización de los pueblos y Delegado extraordinario del Santo Padre. Él  hizo presente entre nosotros la persona del papa Francisco y su nuevo estilo de Iglesia  recordándonos que la Misión Ad Gentes es tarea  de  toda la Iglesia.                                                                                                 
 Enséñanos Señor  a mirar este mundo cambiante, plural y complejo con esperanza y amor, con profundidad y profetismo. Ayúdanos a encontrar en la Palabra de Dios, centro de la vida y de la misión de la Iglesia, respuesta a un mundo individualista que parece vivir sin sentido.  Jesús es Palabra de Dios encarnada. La Palabra de Dios es una Palabra informativa y performativa que comunica un proyecto de valores revelado en Jesús y de manera eficaz y poderosa nos hace ver con los ojos de Jesús y nos capacita para transformar el mundo.                                                                         
Haz Señor que nos percatemos que la misión hace la Iglesia, que ella es un desafío teológico-espiritual y que ella se origina en las entrañas de la comunidad trinitaria que, por amor,  sale de sí misma a relacionarse con la humanidad. La fe en la encarnación implica entrar en las culturas. La fe en la resurrección lleva a evangelizar desde adentro a las culturas. Pentecostés hace posible el encuentro igualitario y enriquecedor de diversas culturas. Haz que nuestras iglesias  vivan una  comunión al servicio de la misión y sean misioneras, proféticas y liberadoras. Que la Iglesia que peregrina en  América sea una Iglesia que se ponga en camino, una Iglesia dialogal, que opte por los pobres, testimonial y en permanente conversión de personas y estructuras.    En esta Iglesia misionera la vida religiosa consagrada se concibe como una misión mística, simbólica y profética. Ella es misionera Ad Gentes por naturaleza (Ad Gentes 2) 
Espíritu de Jesús danos valentía y creatividad para realizar en nuestras comunidades las orientaciones pastorales asumidas en este Congreso Americano Misionero:
                A nivel de discipulado misionero: nos proponemos agradecer y expresar lo mejor que nos pudo acontecer en la vida, el haber encontrado a Jesucristo haciéndonos discípulos misioneros y renovando el compromiso y el gozo de hacerlo conocer.
                A nivel de Conversión: Conversión eclesial a todos los niveles, desde la escucha de la Palabra que nos lleve a una comunión eclesial que promueva una pastoral profética que denuncie la injusticia;
                A nivel de Secularización: desarrollar un cambio de actitud y mentalidad en todas las estructuras humanas; una nueva mirada de las relaciones: evangelización con rostro humano, incluyendo diálogo y respeto con los gobernantes y sociedades para abogar e incidir por el desarrollo humano, por el campo y la ciudad en todo el ámbito de la vida política, económica, social, cultural y ecológica.  Priorizando la formación en todas las estructuras eclesiales y sociales para emprender ese espíritu del nuevo misionar.
                A nivel de Pluriculturalidad: Promover la interculturalidad a través de un acercamiento respetuoso a la diversidad, que iluminada con el evangelio nos lleve a promover acciones pastorales liberadoras, descolonizadoras, con enfoque de derecho y pertinencia cultural, revitalizando mediante la liturgia inculturada la formación de agentes pastorales y el compromiso apostólico con la realidad social, política, económica y cultural el anuncio del evangelio en comunidades excluidas, empobrecidas y marginadas. Para que nuestros pueblos indígenas, afros y culturalmente emergentes tengan vida y vida en abundancia.
                A nivel de Misión Ad Gentes: las Conferencias Episcopales en el trascurso de 5 años asuman un lugar de Misión y envíen religiosas, religiosos, sacerdotes y laicos. Para ello deben promover la formación sobre la Misión universal para todos los corresponsables pastorales, a través de itinerarios de formación. Esto también requerirá la creación de estructuras económicas que permitan enviar y recibir misioneros.
                Que la Virgen de Guadalupe, San Juan Diego, Santa Teresita del Niño Jesús, San Francisco Javier iluminen la nueva etapa evangelizadora a la que nos  invita el Papa Francisco: AMÉRICA MISIONERA, COMPARTE TU FE.
 A continuación presentamos un breve resumen de estas dimensiones.
 Dimensión misionera: vayan a todas las gentes
La Palabra de Dios no está dirigida sólo a una élite de iniciados y bautizados, sino a todos los hombres de buena voluntad, es decir a todos en cuanto amados por el Señor (cf. Lc 2,14) somos destinatarios de su revelación y de su salvación.
También esto pasó con Jesús, elegido desde la eternidad y que desde la eternidad había pronunciado su sí a la misión, pero sólo en una hora histórica de su existencia terrena fue encargado de la misión: en el momento de su bautismo en el Jordán, cuando el Espíritu descendió del Padre sobre él, y de ahí en adelante “lleno de Espíritu Santo” (Lc 4,1) recorrió los caminos de su misión.
Una Iglesia misionera no puede esperar pasiva y cómodamente a que la gente venga, sino que sale al encuentro de todas las gentes, a las periferias que el Papa Francisco nos llama. La pregunta que todo bautizado y toda comunidad cristiana debe hacerse es ¿A qué personas, ambientes y pueblos somos enviados hoy? No se trata de que cada uno se dé la respuesta, solo en la oración y el discernimiento comunitario el Espíritu nos dirá a que misión nos manda. La misión no la elige cada uno, la que más le guste o donde se sienta más realizado, la misión la recibimos de Dios a través de la Iglesia.
 Dimensión pastoral: hagan discípulos
“La mies es mucha y los obreros pocos. Rueguen, pues, al Dueño de la mies que envíe obreros a su mies” (Mat 9, 35-38). Uno de los cometidos de la nueva evangelización es la oración al padre para que envíe evangelizadores, una oración que nace de la compasión ante las muchedumbres necesitadas y de la proclamación del Evangelio.
El Papa Benedicto XVI en su discurso inaugural afirmó: “El discípulo, fundamentado así en la roca de la palabra de Dios, se siente impulsado a llevar la buena nueva de la salvación a sus hermanos. Discipulado y misión son como las dos caras de una misma medalla: cuando el discípulo está enamorado de Cristo, no puede dejar de anunciar al mundo que sólo Él nos salva (cf. Hch 4, 12).
 Dimensión litúrgica: bautícenlos en el Nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo
“El mandato de bautizar a todas las gentes no puede ser entendido, por supuesto, desde la actual praxis bautismal que se diferencia de la praxis de la Iglesia primitiva. En ésta, el bautismo representaba la conclusión litúrgico-sacramental de una larga preparación que culminaba con la renuncia al diablo y a toda su pompa”.
El entonces Cardenal Ratzinger en su libro Caminos hacia Jesucristo cita a Hugo Rahner que ha mostrado cómo el bautismo se trataba de una renuncia al teatro pagano, a los juegos de circo, al espectáculo de la violencia, de la crueldad, del entrenamiento banal. El que se bautizaba debía renunciar a los trastornos de una cultura pagana. Suponía una conversión radical: un verdadero corte, iniciar una vida nueva, alejarse del mal y volver a Dios, y con ello imprimir un giro de ciento ochenta grados a la propia vida, una reorientación, un nuevo nacimiento65. Recibir el bautismo era comprendido como un corte, una purificación, un recibir el Evangelio y orientar la vida desde sus criterios.
La acción pastoral de la Iglesia ha estado centrada por muchos años (y tal vez todavía lo está) en lo que es el culmen de la liturgia: en los sacramentos, y de manera particular en el Bautismo y la Eucaristía. Pero tal vez hemos olvidado que la nueva evangelización debe ser mistagogía, iniciación pedagógica a los misterios. Ahora la pastoral la hacemos consistir en celebrar una misa, y es verdad el adagio tantas veces repetido por Henri De Lubac que “la Iglesia hace la Eucaristía y la Eucaristía hace la Iglesia”, sin embargo para un mundo descristianizado, no iniciado, no es suficiente.
La nueva evangelización exige ampliar y hacer más diferenciado el repertorio de celebraciones de la fe promoviendo nuevamente los sacramentales, pues no todos están preparados para participar fructuosamente de los sacramentos y otros están excluidos por diferentes condiciones
 Dimensión profética: enséñenles a guardar todo lo que les he mandado
Profeta es quien se confía totalmente a Dios y repite sus palabras, un experto de Dios porque experimenta su gloria (Ez 1,26-28). Está convencido profundamente de que Dios guía la historia y la orienta hacia un futuro, hacia el día del Señor, por eso interpreta los acontecimientos con sentido teologal.
Estamos llamados a una vida discipular y misionera radicalmente profética, capaz de mostrar a la luz de Cristo las sombras del mundo actual y los senderos de vida nueva, para lo que se requiere un profetismo que aspire hasta la entrega de la vida, en continuidad con la tradición de santidad y martirio de tantas y tantos a lo largo de la historia del Continente ( Documento de Aparecida, 220). El profetismo cristiano al que estamos llamados nos sitúa al servicio de la vida, con la misma pasión de Jesús, vida del Padre, que se hace presente en los más pequeños y en los últimos.
 La fe, al encarnarse en las culturas, debe rescatar los valores humanos y cristianos ensombrecidos, y al mismo tiempo corregir los errores y denunciar los antivalores inhumanos y deshumanizadores pues son antievangélicos. La evangelización de la cultura debe asumir para su transformación “los graves problemas de violencia, pobreza e injusticia; la creciente cultura de la muerte que afecta la vida en todas sus formas”. En particular debe reconocer y hacerse cercana a los nuevos rostros de la pobreza, a los rostros sufrientes que nos duelen: personas que viven en la calle, migrantes, enfermos, adictos dependientes, detenidos en las cárceles, desplazados, sin techo y sin tierra.
 Finalmente agregó que “se trata de no quedarnos encerrados en la particularidad de la propia cultura sino a trascenderla. Ir más allá de la propia cultura, sin perder sus valores, y asumir una perspectiva más amplia. Esto pide como primer paso reconocer la diversidad de culturas con actitudes de tolerancia y respeto(multiculturalidad).

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