sábado, 9 de noviembre de 2013

Saduceos

 
Observemos la gallardía, el coraje de estos muchachos que miran a la cara a su propio torturador y le dicen cosas como esta: “Malvado, nos privas de la vida presente, pero el Rey del Universo nos resucitará a una vida eterna” 2 Macabeos 2,9. Ese valor surge del que está convencido de que no todo acaba con la muerte.
Si una persona, únicamente puede creer en esta vida, y en las conveniencias y placeres y gustos y ventajas de esta tierra, necesariamente tiene que volverse cobarde.
Porque apenas le amenacen los bienes, apenas le amenacen con la cárcel, con la tortura, con el martirio, va a decir: “¡Yo qué saco con que me maten! Me matan a mí y otros disfrutan lo que yo tengo”. Eso da una gran cobardía.  

La cobardía de los saduceos y su final incapacidad para seguir jugando política, lo que llevó al colapso de Jerusalén hacia el año 70.
Este tema de la resurrección, aunque es un tema que tiene que ver con más allá de esta vida, es un tema que tiene qué ver también con la vida presente.
El que cree en otra vida, vive de otro modo; ese es el resumen de esta predicación. El que cree, pero hasta el fondo, hasta el centro de su corazón, que hay otra vida distinta, es capaz de sacrificar todo, incluyendo esta misma vida.
Los saduceos no podían hacer eso porque para ellos esta vida les funcionaba muy bien. Ellos eran la crema, ellos eran la aristocracia, ellos eran la clase privilegiada. Para ellos, que se hablara de resurrección era muy peligroso.
Porque ellos conocían, por la historia de los Macabeos, –la historia de los Macabeos sucede en el siglo III antes de Cristo- es decir, no habían pasado 300 años entre la historia de los Macabeos y los diálogos de los saduceos con Jesús-.
Esas historias estaban muy recientes, zumbaban en los oídos de ellos. Ellos sabían que si la historia de la resurrección se seguía diciendo, entonces los movimientos tipo guerrilla de los zelotas iban a tomar más fuerza y más fuerza y finalmente iban a llevar al enfrentamiento directo con los romanos.
Cualquier enfrentamiento directo es: "En esa revuelta que se va a armar, nosotros vamos a perder nuestras casas, nuestros tapices, nuestros banquetes, nuestro dinero, nuestras vacaciones", diríamos aludiendo al tiempo presente.
Con esta explicación y con esa frase que lo resume, ¿cómo podemos aplicar estas lecturas a nuestra vida? La frase es: “El que cree en una vida más allá de esta vida, vive de un modo diferente”. Esa frase se puede decir más bonita pero ahí Observemos la gallardía, el coraje de estos muchachos que miran a la cara a su propio torturador y le dicen cosas como esta: “Malvado, nos privas de la vida presente, pero el Rey del Universo nos resucitará a una vida eterna” 2 Macabeos 2,9. Ese valor surge del que está convencido de que no todo acaba con la muerte.
Si una persona, en cambio, únicamente puede creer en esta vida, y en las conveniencias y placeres y gustos y ventajas de esta tierra, necesariamente tiene que volverse cobarde.
Porque apenas le amenacen los bienes, apenas le amenacen con la cárcel, con la tortura, con el martirio, va a decir: “¡Yo qué saco con que me maten! Me matan a mí y otros disfrutan lo que yo tengo”. Eso da una gran cobardía.
Y finalmente, dicho sea entre paréntesis, fue la cobardía de los saduceos y su final incapacidad para seguir jugando política, lo que llevó al colapso de Jerusalén hacia el año 70.
Este tema de la resurrección, aunque es un tema que tiene que ver con más allá de esta vida, es un tema que tiene qué ver también con la vida presente.
El que cree en otra vida, vive de otro modo; ese es el resumen de esta predicación. El que cree, pero hasta el fondo, hasta el centro de su corazón, que hay otra vida distinta, es capaz de sacrificar todo, incluyendo esta misma vida.
Los saduceos no podían hacer eso porque para ellos esta vida les funcionaba muy bien. Ellos eran la crema, ellos eran la aristocracia, ellos eran la clase privilegiada. Para ellos, que se hablara de resurrección era muy peligroso.
Porque ellos conocían, por la historia de los Macabeos, la historia de los Macabeos sucede en el siglo III antes de Cristo- es decir, no habían pasado 300 años entre la historia de los Macabeos y los diálogos de los saduceos con Jesús-.
Esas historias estaban muy recientes, zumbaban en los oídos de ellos. Ellos sabían que si la historia de la resurrección se seguía diciendo, entonces los movimientos tipo guerrilla de los zelotas iban a tomar más fuerza y más fuerza y finalmente iban a llevar al enfrentamiento directo con los romanos. 
Cualquier enfrentamiento directo es: "En esa revuelta que se va a armar, nosotros vamos a perder nuestras casas, nuestros tapices, nuestros banquetes, nuestro dinero, nuestras vacaciones", diríamos aludiendo al tiempo presente.  ¿Cómo podemos aplicar estas lecturas a nuestra vida? La frase es: “El que cree en una vida más allá de esta vida, vive de un modo diferente”.

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