Y así para los maestros, y así para todo tipo de funcionarios, para los artistas también, por supuesto, para los escritores, para todos los que tenemos el nombre de cristianos.
Así que la fiesta de Cristo Rey quiere que nosotros recuperemos ese lugar central de Cristo como referencia, como columna central, columna fundamental de nuestra vida. Pero también nos está recordando que ese señorío de Cristo habrá de manifestarse a todas las naciones; es decir, que llegará un momento en el que así como Cristo ha vencido, también los discípulos de Cristo participarán de esa victoria.
Pero fíjate que Cristo llegó a la victoria de la resurrección a través de un camino estrecho, a través de una persecución espantosa, a través de una tortura durísima, eso es lo que nos cuenta la Pasión del Señor.
Pues lo mismo los cristianos, y ese es el mensaje de esta semana. Lo que se nos está diciendo es que así como Cristo tuvo que pasar por ese sufrimiento, tuvo que beber ese cáliz, pues así también nosotros somos llamados a participar del sufrimiento del Señor, para participara también después de su triunfo. San Pablo lo resumió maravillosamente: "Si sufrimos con Él, reinaremos con Él" 2 Timoteo 2,12.
Así que no tomemos estos textos, no tomemos este tiempo, este tiempo de lecturas tan apocalípticas y tan dramáticas, esta semana tan especial que tenemos del capítulo veintiuno de San Lucas y de todo esto que se nos está contando, no lo tomemos para pánico o para miedo, sino tomémoslo como viene: como un mensaje de que estamos llamados a participar en el sufrimiento de Cristo para gozarnos en la victoria de Cristo.
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