Imagínate que a uno le presentaran una semilla de un árbol de naranja; todos la conocemos. Mirando solamente la semilla, y sin haber visto nunca el árbol, le pidieran a uno, “óyeme, descríbeme qué va a nacer de aquí”. Ninguno de nosotros podría hacerlo.
Pues algo parecido dice San Pablo de la resurrección: No sabemos eso cómo va a ser, pero en la resurrección de Cristo y en la clase de vida que Dios nos ha dado sabemos que eso es verdad, abrazamos esa fe con gozo y encontramos que eso le da un sentido a nuestra existencia, no para después, sino desde ya mismo.
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