sábado, 9 de noviembre de 2013

Resurrecciòn.


Queda entonces para nosotros la alegría de abrazar esta fe. No entendemos muchas cosas de la resurrección. En tiempos de San Pablo ya la gente se preguntaba: "Bueno, ¿y cómo es que yo voy a vivir después de que me muera?" San Pablo les respondió de un modo un poco brusco. San Pablo en su Primera Carta a los Corintios dice: “Necio, lo que tú siembras no florece como ha sido sembrado, sino una cosa distinta” 1 Corintios 36,37.
Imagínate que a uno le presentaran una semilla de un árbol de naranja; todos la conocemos. Mirando solamente la semilla, y sin haber visto nunca el árbol, le pidieran a uno, “óyeme, descríbeme qué va a nacer de aquí”. Ninguno de nosotros podría hacerlo.
Pues algo parecido dice San Pablo de la resurrección: No sabemos eso cómo va a ser, pero en la resurrección de Cristo y en la clase de vida que Dios nos ha dado sabemos que eso es verdad, abrazamos esa fe con gozo y encontramos que eso le da un sentido a nuestra existencia, no para después, sino desde ya mismo.

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