sábado, 2 de noviembre de 2013

Meditaciones



  1. El libro de la Sabiduría nos dice: “Señor, tú te compadeces de todos porque todo lo puedes” Sabiduría 11,23.
  2.  Dios tiene la plenitud del poder, pero que esa plenitud del poder es precisamente lo que hace que ese Dios sea misericordioso.
  3.  Dios tiene todo el poder, Él es realmente omnipotente, todopoderoso.
  4. Por eso la Segunda Carta a los Tesalonicenses nos ha dicho: “No se dejen asustar por mensajes o supuestas revelaciones de que el mundo se va a acabar, de que esta a las puertas” 2 Tesalonicenses 2,1.
  5. Desde luego que hay que convertirse y convertirse pronto porque Jesús está pasando por nuestras calles, es asunto de dejarnos ganar por la piedad, de dejarnos convencer por el amor, de que el argumento de la Sangre de Cristo triunfe sobre nosotros.
  6. No pensar en la muerte, no destruye la muerte; nuestra falta de preparación no impide el hecho de que de todas maneras nos vamos a morir, la consecuencia que se sigue es que estamos menos preparados para nuestra propia muerte y para la muerte de las personas que nos rodean.
  7. El pensamiento o la reflexión sobre la muerte es muy provechoso para el corazón humano; nos lleva a aprovechar el tiempo de otra manera, nos lleva a agradecer el amor que recibimos y a no darle demasiada importancia a los problemas de cada día.
  8.  El mismo Jesús lo dice en alguna parte: "Procura ponerte de acuerdo con tu adversario mientras váis de camino" San Lucas 12,58.
  9. De manera que los problemas o los dolores de esta vida, particularmente los problemas que tenemos con las personas que están cerca, adquieren su proporción justa cuando pensamos en la eternidad, cuando caemos en cuenta que todos tenemos limitaciones.  La meditación sobre la muerte nos lleva a buscar lo que realmente permanece.
  10. Una persona que esté cerca de esta meditación, difícilmente pondrá gran alegría o gran esperanza en las vanidades, en los lujos, en los adornos, en aquellas cosas que son transitorias, que son útiles, que son demasiado pasajeras. La meditación sobre la muerte nos invita a reconocer lo que vale la pena, lo que sí permanece.
  11. Entonces, cuando uno piensa en la muerte, y cuando uno piensa en que muchas de las cosas que uno va a hacer, ya no las puede detener, entonces uno se vuelve mucho más recatado en las palabras, más recatado en los pensamientos.
  12. Cuando se piensa en estas cosas o cuando se muere una persona muy cercana, se toma la vida de otra manera, se recibe la vida cada día como un regalo entonces se dice: "Bendito seas, Señor, por este día que me estás regalando, por la vida, por la salud, por poder orar".
  13. .
  14. Todas esas meditaciones sobre la muerte nos invitan a apreciar la vida. Uno no debe pensar en la muerte para asustarse; debemos pensar en la muerte para apreciar la vida, para agradecer la vida. ¡Cuántas cosas tan bellas podemos hacer nosotros en un día, a cuántas personas les podemos hacer bien!
  15. Lo último que puede ofrecerle a Dios, para corregir lo que ya no puede corregir, es el amor, amarlo mucho a Él, entregarse a Él, ofrecer la propia vida en reparación por los pecados y del mundo entero, eso es lo último que  puede hacer; pero muchas veces pasa, o algunas veces pasa, que las personas mueren,  ni siquiera ese acto de caridad y de ofrenda de sí mismas lo alcanzan a hacer plenamente

No hay comentarios:

Publicar un comentario