lunes, 1 de julio de 2013

Argumentos



Abraham empieza una agradable pugna con Dios. Es interesante ver cuáles son los argumentos de Abraham. ¿En qué se basa Abraham? ¿En qué se apoya para argumentarle a Dios?
No se apoya en nada suyo. No dice: "Yo lo merezco", o, "yo soy amigo tuyo". Su único argumento es: "No te queda bien destruir al inocente con el culpable" Génesis 18,25.
La súplica de intercesión adquiere sus razones en Dios, en sus planes, en su manera de obrar, en lo que Él ha revelado.
Abraham pide que no sea destruida la ciudad, Abraham está pidiendo que sean salvados los inocentes. Dios respondió a una de las dos peticiones: salvó a los inocentes. Pero, sí destruyó la ciudad.
La oración de intercesión es grande por Aquel a quien acudimos. Pero, es pequeña por nosotros, los que estamos orando.
Al que está orando no se le ocurren todas las salidas, todos los caminos. Lo que uno pide por las otras personas, a veces no es lo que sería mejor para ellos.
Podemos decir que la oración de intercesión tiene su parte ancha como Dios y su parte estrecha como suele ser el corazón humano: una parte amplia como los pensamientos de Dios y una parte estrecha como los pensamientos nuestros.
El que verdaderamente intercede, debe estar dispuesto a renunciar a su parte estrecha, debe saber que su corazón de pronto es demasiado angosto para el designio de Dios, y sus pensamientos demasiado bajos para los pensamientos de Dios.
Abraham lo único que se le ocurre es que la ciudad sea salvada. Dios no le hizo caso a esa petición de Abraham: Dios no salvó la ciudad. Sí le hizo caso a la intención de Abraham, al propósito de Abraham: le salvó a los inocentes, porque salvó a Lot y a su familia.
Nosotros, que tenemos por confianza de la Iglesia y por mandato del Espíritu el encargo de orar y de interceder, pues, aprendamos de toda esta escena, aprendamos de todo este diálogo.
Sobre todo, aprendamos a dar lo mejor de nuestra intención, de nuestro amor y de nuestras palabras, sabiendo que lo que Dios finalmente quiere, éso que Dios finalmente quiere, sólo Él lo conoce, y hay que dejarlo sólo a su benevolencia, a su misericordia.
Como cantábamos en el salmo: "Entrañable y compasivo es el Señor" Salmo 103,8..
Cuando estés triste. . .Secaré tus lagrimas
Cuando tengas miedo. . . calmaré tus miedos.
Cuando estés preocupado... ... te daré esperanza.
Cuando estés confundido. . .te ayudaré a encontrar tu camino.
Y cuando estás perdido....y no puedas ver la luz, yo seré tu faro . . .Brillando radiante.
Este es mi juramento..... Que sostengo hasta el final.
Que más podrías pedir....Si tú eres mi amigo.

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