"Mientras estemos sujetos a cualquier viento", según nos dice San Pablo en su Carta a los Efesios; Carta a los Efesios 4,14, pues significa que no hemos encontrado todavía nuestra ancla, nuestra fuerza.
Esa estabilidad de Dios llega a nosotros únicamente a través de la fe. Indudablemente los acontecimientos son muy variables, los acontecimientos, precisamente, nos despiertan eso, nos despiertan ira, o miedo, o entusiasmo, o desilusión.
El verdadero creyente, mira y no mira los acontecimientos del mundo, es decir, los mira, pero, como también nos dice San Pablo en sus Cartas a los Corintios, "los mira, pero como una apariencia que pasa" 1 Corintios 7,31, allá en primera Corintios; no se deja llevar demasiado por ninguna noticia, no se deja atraer demasiado por ninguna oferta, no le cree demasiado a ningún vendedor y tampoco es demasiado escéptico frente a la posibilidad del amor, de la alegría o de la felicidad.
El Señor sale adelante con su plan, su plan era libera a los hebreos, y el Señor los sacará adelante. Esto también tiene que infundirnos esperanza a nosotros. Nosotros seguramente no somos mejores que estos hebreos, pero tampoco somos peores; entre ellos seguramente estaban las mismas o peores miserias que las que nosotros tenemos.
Si Dios sacó a los hebreos no fue porque fueran buenos, sino para hacerlos buenos; y si Dios quiere llevarnos a través de los mares de este mundo y quiere conducirnos a su Reino, no es porque nosotros seamos buenos, sino porque quiere hacernos buenos.
Dejándonos guiar por el designio de Dios, dejándonos defender por el Brazo poderoso del Señor, pues estamos verdaderamente entrando en un designio que es más grande que nosotros.
Dios sale adelante con su plan. Los que viven en este mundo y para este mundo, padecen todas las inestabilidades, las angustias, las zozobra, y finalmente, su corazón no sabe ni a quién creer.
El que es consciente de su propia limitación, pero se abre a Dios, le cree a Dios y espera en el amor de Dios, por un lado, es menos inestable, es mucho más firme, y por otro lado, va siendo conducido por el poder, por la sabiduría y por la misericordia de Dios, hasta vencer a todos sus enemigos y hasta ver a Dios en Sión.
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