miércoles, 31 de julio de 2013

Reunireís

“Os reuniréis en asamblea litúrgica” Levítico 23,35, es un elemento; “presentaréis oblaciones” Levítico 23,36, "no trabajareis "Levítico 23,36.
Todo tiene que entrar en la esfera de Jesucristo, también tu manera de descansar, la gente no sabe cómo descansar, no saben; la gente cree que descansar es pecar, la gente cree que descansar es entrar en excesos de los que luego se arrepienten, deudas que luego les duelen, vergüenzas que luego oprimen sus hogares. Levítico, nos da una clave: dejar de trabajar, reunirse en asamblea y presentar ofrendas, esas son las claves para saber celebrar.
Dejar de trabajar, como aparece en varios textos de los profetas, es: deja a un lado tus preocupaciones inmediatas, terrenas, mundanas, deja un momento de lado ; lo que te toca hacer y lo que te deleita hacer, deja un momento de lado eso, deja tus intereses y tus necesidades, las dos cosas, eso es dejar de trabajar.
En mi hermano reconozco la libertad que compartimos, y en el Señor reconozco la libertad que nos ha dado a todos. El encuentro con el hermano, volver a esa palabra: no es mi empleador ni mi empleado, no es el que me manda ni al que yo mando, ¿te das cuenta por qué es importante de las necesidades y los intereses? Para poder encontrarme con la otra persona como lo que es, en el día de la asamblea litúrgica,  fiesta del Señor.
Entonces, deja de lado tus necesidades inmediatas y tus intereses de siempre y empieza a encontrarte con la otra persona sin etiquetas, empieza a encontrarte con el otro simplemente como un liberado por el amor de Dios; es una sensación de gozo, porque nosotros nos recargamos con tantas cosas.
Cuando me voy a encontrar con el maestro, con el profesor, no se trata de que es "mi profesor", se trata de que ese es tan discípulo como yo, del que es Maestro de todos, y con el padrecito lo mismo, más que encontrarme con el padre, nos dice Jesús: “Todos ustedes son hermanos y uno es el Padre de los cielos” San Mateo 8,10.
Ese día, el día de la fiesta, es el día para encontrarme también con el sacerdote y reconocer que es tan necesitado, tan amigo, tan hermano, tan cercano, tan de mi casa, como todos los de mi casa; esa es la asamblea litúrgica.
Nos cansamos  un día de tener siempre lo mismo, siempre la misma carga. Si queremos paz en esta tierra, este es el camino, aprender a celebrar juntos el amor. ¡Sí!
Jesucristo es la Palabra con la que el Padre nos bendice, Jesucristo es la Palabra con la que nosotros bendecimos al Padre. Nosotros le entregamos, especialmente en la Eucaristía, le entregamos a Jesús esa Palabra. Un día, en el que reunidos y dándole gracias al Señor, le entregamos en ofrenda lo mismo que Él nos dio: el Cuerpo y a Sangre Santísimos de su Hijo Jesucristo.
Esa es la libertad, eso es santificar las fiestas.
En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo. 






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