miércoles, 24 de julio de 2013

Memoria


La Iglesia Católica celebra la memoria de San Joaquín y Santa Ana, los padres de la Virgen María. Según antiguas tradiciones, que se remontan más o menos al siglo segundo y al siglo sexto, Joaquín y Ana son los padres de la Virgen, y por eso son también los abuelitos de Jesús.
 En ese matrimonio se cumple muy especialmente aquella Palabra de Jesús: "Por sus frutos los conoceréis" San Mateo 7,20. San Joaquín y de Santa Ana, sabemos, es que son los padres de la Virgen María. Jesús es llamado fruto del vientre de María,  en el Ave María decimos: "Bendito es el fruto de tu vientre, Jesús", también tenemos que decir, que María misma es fruto del amor y del matrimonio, es fruto del hogar de Joaquín y de Ana.
San Joaquín y Santa Ana son santos, ya que sólo de este modo es explicable que haya sucedido en ese matrimonio, en ese hogar, la inmensa bendición que significa María; porque Ella es la bendita entre todas las mujeres. Debieron ser personas sumamente humildes, sumamente pobres, absolutamente anónimas como , esos que  se encuentran matrimonios que llevan una vida como escondida, pero de gran virtud y de grandísimo amor a Dios.
Nosotros sabemos bien, que nuestra salvación viene por Jesucristo: Él es el Redentor, Él es el Salvador. Pero también sabemos, así lo enseña nuestra fe, que Cristo fue engendrado de las entrañas de María Santísima, sin concurso de varón.
María Santísima, Ella nació del matrimonio de Joaquín y Ana.
 María sólo podía ser educada en un hogar donde fuera protegida, donde fuera florecida, donde pudiera dar fruto esa gracia singularísima de la Inmaculada Concepción. Es evidente que la Inmaculada Concepción de María sucedió en el vientre de Ana, y es evidente que sucedió por la unión íntima de Joaquín y Ana.
Dios quiso santificar a María desde el primer instante de su Concepción. La Inmaculada Concepción de la Virgen sucedió en el vientre de Ana, me dí cuenta que Joaquín y Ana son Santos de lo más actual y de lo más necesario hoy.
Dios, que hizo todo el cuerpo humano, Dios, que imprimió su imagen, no solamente en el hombre, ni sólo en la mujer, sino en el hombre y en la mujer, Dios sabe bien que nuestra santidad tiene que darse en todas las áreas de la vida.
San Joaquín y Santa Ana nos acompañen y que nos enseñen a recibir la bendición

 de Dios, Nuestro Salvador

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