miércoles, 10 de julio de 2013

Asumir



Dicho de otra manera: tenemos que asumir que a través de mediaciones imperfectas y mediocres, el Evangelio sigue su camino porque es más grande que nosotros.
Por algo dice la Primera Carta de Juan: "Dios es más grande que nuestra conciencia" 1 San Juan 3,20. Así también podría decir: "El tesoro de la gracia es más grande que las vasijas de barro que lo contienen".
En vez de enredarnos en las imperfecciones humanas, tenemos que asumir un poco sobre la marcha lo que somos, con lo bueno y con lo malo, y buscar en todo, hasta donde nos es posible, que brille la gloria del Altísimo, que brille el amor de Dios.
No vamos a encontrar el movimiento apostólico químicamente puro, la comunidad religiosa completamente inmaculada, el perfecto representante de la tradición en la Iglesia, aquel que es destinatario único de los dones del Espíritu. Esas cosas no existen.
Los que existimos somos nosotros, seres humanos con una historia, con motivaciones muchas veces mixtas. Una persona que puede hablar de motivaciones mixtas soy yo. Porque, en mi propio corazón he encontrado muchas veces éso: ¿Cuánto de mi amor por la evangelización es amor a Cristo y cuánto es que me guste que la gente me escuche? No lo podrá terminar de discernir uno nunca.
No existe la línea perfectamente demarcada donde uno dice: "Aquí termina todo lo humano y aquí empieza todo lo divino". ¡Éso no existe!
Es muy difícil trazar la línea y decir: "Mira, hasta el milímetro cuarenta y dos punto cincuenta y ocho es amor que le tienes al Espíritu Santo; a partir del cuarenta y dos punto cincuenta y nueve ya es pura motivación humana". ¡Éso no existe!
Entonces, la moraleja que sacamos para nuestro tema de la evangelización es: "No podemos enredarnos más de la cuenta tratando de trazar esas líneas y decir: "Hasta aquí llega lo únicamente humano y aquí empieza lo únicamente divino".
Más bien lo que ha querido Dios es asumir este barro que somos nosotros, con todas estas miserias, con estas ambigüedades que tenemos.
Después de unos años , lo que yo he visto es que nosotros, evangelizadores, predicadores,misioneros tenemos en el corazón muchas cosas a la vez: muchas cosas que no todas son de Jesús; no todas son bellas, no todas son humildes, no todas son puras, no todas son...

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