sábado, 27 de julio de 2013

Fruto

En el diálogo  del capítulo once del evangelio de San Juan, Cristo hace una revelación maravillosa de su misterio, y Marta hace una confesión maravillosa, fruto de su fe.
En esa fe de Marta está resumido, podemos decir, el Evangelio: "Yo Creo que tú eres el Mesías, el Hijo de Dios, el que tenía que venir al mundo" San Juan 11,27. Con esas palabras, esta mujer sencilla estaba resumiendo, estaba compendiando nuestra fe en Cristo.
De lo que se puede decir sobre esa repuesta, quiero detenerme hoy en lo último que ella dice: "Creo que tú eres el que tenía que venir al mundo" San Juan 11,27.
Qué expresión tan hermosa, "eres el que tenía que venir" San Juan 11,27, una frase o una expresión que podemos parafrasear libremente diciendo: "Tú eres el que estábamos esperando", "tú eres el que nos hacía falta", "sin ti estábamos incompletos".
Marta nos enseña a tener ese acto de amor con Jesucristo. Cuando le decimos a Cristo: "Sin ti mi vida estaría incompleta", cuando le decimos: "Tú eres el que tenía que venir", cuando le decimos: "Te estábamos esperando", no sólo estamos haciendo alabanza, sino que estamos creando un espacio de amor. Esa es la casa, la casa que Él quiere, la casa donde Él vendrá para habitar y reinar en nosotros.
Mi camino en la vida del Señor, mi camino en la vida espiritual, tuvo que ver mucho en la infancia y en la adolescencia con grupos de oración. Asistía yo con mis papás a un grupo de oración aquí en la parroquia de Chiquinquirá. Después ellos no pudieron seguir asistiendo a ese grupo, y como yo tampoco me movilizaba solo, entonces yo tampoco seguí asistiendo.
 El que tiene espacio para Cristo, tiene espacio para los que son de Cristo. Es la señal del que tiene verdadero amor. Casi me atrevo yo a decir que es difícil creer en una santidad que no sea santidad de acogida.
La santidad es grande, la santidad es ancha, como decía Santa Catalina de Santo Domigo: "La religión de Domingo es amplia, perfumada y alegre". Amplia.  "Es que tú, Jesús, tú eras el que tenía que venir" San Juan 11,27, "¡qué bueno que hayas venido!"
Esta expresión de Santa Marta: "Yo creo que tú eres el que tenía que venir" San Juan 11,27, esa expresión es maravillosa porque dispone el corazón para la alabanza y para el amo
r.

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