La conversión del pobre de Asís vivió un momento crucial después de besar a un leproso, así como el papa Francisco subrayó en su discurso del hospital, citando en este modo también su reciente encíclica Lumen Fidei donde hace referencia explícita a este episodio en el que el hermano marginado y que sufre se convirtió en mediador de luz para los jóvenes de Asís en busca de referencias precisas por su vocación y misión en la Iglesia.
Nélio Joel fue ordenado sacerdote en 1984 después de haber fundado con pocos voluntarios que podían curar al máximo siete pacientes indigentes, una obra que unos veinte años después, en la carne de los hombres que llevan la cruz del sufrimiento y de la enfermedad, muestra la evidencia de la intervención del Crucificado.
Y de estos buenos samaritanos necesita Brasil y el mundo, abrumados por la indeferencia y el egoísmo.
Eficaz el ejemplo de un joven de la "Tierra de Vera Cruz" que se hace portador de esperanza con pocos medios humanos y financieros.
Este hospital abre un nuevo pabellón bendecido por el papa Francisco gracias a la contribución de 8 per mille (lo que se destina a la Iglesia con la declaración de la renta) de la Conferencia Episcopal Italiana. Su particularidad es el tratamiento y la atención de los jóvenes dependientes de sustancias químicas, las drogas sintéticas.
A todos los pacientes y las personas atendidas en el hospital, el papa ha querido expresar su afecto con la imagen de un gran abrazo. (Cf. Discurso del papa en el hospital Francisco de Asís).
"Todos tenemos que mirar al otro con los ojos del amor de Cristo - dijo Francisco - aprender a abrazar a quien lo necesita, para expresar cercanía, afecto, amor".
Después continuó: "...Pero abrazar no es suficiente. Tendamos la mano a quien se encuentra en dificultad, al que ha caído en el abismo de la dependencia, tal vez sin saber cómo, y decirle: Puedes levantarte, puedes remontar; te costará, pero puedes conseguirlo si de verdad lo quieres".
Del sentimiento de afecto y compasión el papa invitó a la acción solidaria y de buen padre y maestro, para que la asistencia no se convierta solo en el bienestar, ha dicho, de cada víctima de la toxicodependencia: "Tú eres el protagonista de la subida, ésta es la condición indispensable. Encontrarás la mano tendida de quien te quiere ayudar, pero nadie puede subir por ti".
El papa Francisco alabó después el trabajo de cuantos asisten en la profesión médica y en el acompañamiento psicológico a las víctimas de la dependencia y tocando una propuesta de política tan controvertida como presente en varios países del mundo, continuó: "No es la liberalización del consumo de drogas, como se está discutiendo en varias partes de América Latina, lo que podrá reducir la propagación y la influencia de la dependencia química. Es preciso afrontar los problemas que están a la base de su uso, promoviendo una mayor justicia, educando a los jóvenes en los valores que construyen la vida común, acompañando a los necesitados y dando esperanza en el futuro".
El papa Francisco con la dulzura de siempre tuvo un pensamiento, una palabra y una propuesta para cada uno, pero también condenó con firmeza los "mercaderes de la muerte", los narcotraficantes.
A todos repitió: "¡No se dejen robar la esperanza! - pero también añadió y concluyó: “No robemos la esperanza, más aún, hagámonos todos portadores de esperanza”.
El Papa señaló que en la lectura, del Apocalipsis, “hemos escuchado la hermosa visión de san Juan: un cielo nuevo y una tierra nueva y después la Ciudad Santa que desciende de Dios”. “Todo es nuevo, transformado en bien, en belleza, en verdad; no hay ya lamento, luto… Ésta es la acción del Espíritu Santo: nos a traer la novedad de Dios; viene a nosotros y hace nuevas todas las cosas, nos cambia”.
“La visión de san Juan”, indicó el Papa, “nos recuerda que estamos todos en camino hacia la Jerusalén del cielo, la novedad definitiva para nosotros, y para toda la realidad, el día feliz en el que podremos ver el rostro del Señor, ese rostro maravilloso del Señor Jesús, podremos estar con Él para siempre, en su amor”.
Francisco remarcó que “la novedad de Dios no se asemeja a las novedades mundanas, que son provisorias, pasan y siempre se busca algo más”. “La novedad que Dios ofrece a nuestra vida es definitiva, y no sólo en el futuro, cuando estaremos con Él, sino también hoy: Dios está haciendo todo nuevo, el Espíritu Santo nos transforma verdaderamente y quiere transformar, contando con nosotros, el mundo en que vivimos”.
“Abrámosle la puerta, dejemos que Él nos guíe, dejemos que la acción continua de Dios nos haga hombres y mujeres nuevos, animados por el amor de Dios, que el Espíritu Santo nos da”. El Papa también señaló que “el camino de la Iglesia, también nuestro camino cristiano personal, no son siempre fáciles, encontramos dificultades, tribulaciones”.
“Seguir al Señor, dejar que su Espíritu transforme nuestras zonas de sombra, nuestros comportamientos que no son según Dios, y lave nuestros pecados, es un camino que encuentra muchos obstáculos, fuera de nosotros, en el mundo en el que vivimos que frecuentemente no nos comprende, y también dentro de nosotros, en nuestro corazón”.
Sin embargo, señaló, “las dificultades, las tribulaciones, forman parte del camino para llegar a la gloria de Dios, como para Jesús, que ha sido glorificado en la Cruz; las encontraremos siempre en la vida. No nos desanimemos: tenemos la fuerza del Espíritu para vencer nuestras tribulaciones”.
Ante esto, el Papa invita a todos, a que “permanezcan estables en el camino de la fe con una firme esperanza en el Señor. Aquí está el secreto de nuestro camino”, aseguró que “no hay dificultades, tribulaciones, incomprensiones que nos hagan temer si permanecemos unidos a Dios como los sarmientos están unidos a la vid, si no perdemos la amistad con Él, si le hacemos cada vez más espacio en nuestra vida”.
“Esto también y sobre todo si nos sentimos pobres, débiles, pecadores, porque Dios da fuerza a nuestra debilidad, riqueza a nuestra pobreza, conversión y perdón a nuestro pecado”, señaló que “es tan misericordioso el Señor que siempre si vamos a Él nos perdona”.
“Confiemos en la acción de Dios. Con Él podemos hacer cosas grandes y nos hará sentir el gozo de ser sus discípulos, sus testigos”. “¡Apuesten por los grandes ideales, por las cosas grandes, nosotros los cristianos no hemos sido elegidos por el Señor para las cosas pequeñas, vayan siempre más allá, hacia las cosas grandes, jóvenes, juéguense la vida por grandes ideales!”.
El Papa pide a los fieles abrir “de par en par la puerta de nuestra vida a la novedad de Dios que nos concede el Espíritu Santo, para que nos transforme, nos fortalezca en las tribulaciones, refuerce nuestra unión con el Señor, nuestro permanecer firmes en Él: ésta es una verdadera alegría. Así sea.
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