José es el hombre que es traicionado por sus hermanos y a la vez se convierte en salvador de sus hermanos; es el hombre que es rechazado por su propia familia, en el que ya se cumple aquello que luego nos diría el evangelio de Juan, referido a Jesucristo: "Vino a los suyos y los suyos no le recibieron" San Juan 1,11.
José se convierte en la puerta de salvación para toda esa familia, así como Jesús se convierte en la puerta de salvación; Cristo destruye toda esa condena que pesaba sobre todos nosotros, así como sobre la familia de José pesaba una condena de muerte, porque estaban a punto de morirse de hambre.
José, de alguna manera, aplaza la solución; los hermanos de él llegan a Egipto buscando alimentos, y tal vez la solución sencilla o la solución más inmediata hubiera sido pues darse a conocer inmediatamente, darles los alimentos.
¿Por qué José aplaza ese momento? Y esto es interesante, porque tiene que ver con la manera cómo Dios también nos trata a nosotros. Muchas veces parece que Dios aplaza la solución, muchas veces parece que que Dios aplaza un momento de alegría y de encuentro con Él, que estamos necesitando, que estamos buscando.
José les pone unas condiciones y les dice: "Bueno, que se quede uno prisionero, que vayan ustedes allá, traigan al hermano menor" Génesis 42,18-20, ahí, en ese camino, los hermanos no están simplemente gastando tiempo, y José no está simplemente gastando tiempo.
Sea de una manera consciente o inconsciente, lo que está haciendo José es conduciendo a sus hermanos a una cosa muy interesante, que es el reconocimiento de los que han hecho; la vuelta a Dios es la transformación interior
Demora de José en darse a conocer, esta demora de José en solucionar el problema de ellos, esa demora sirve para que ellos recapaciten, y llega el momento en el que dicen: "Con razón estamos sufriendo ahora, porque pecamos contra nuestro hermano cuya angustia veíamos cuando nos pedía que tuviéramos compasión de él" Génesis 42,21.
Dios es el Señor del tiempo y Dios maneja el tiempo, Dios gobierna el tiempo, y eso significa que a veces posterga su respuesta, porque en ese aplazamiento quiere que suceda algo adentro de nosotros. Lo más importante no son las cosas que nosotros recibimos o las cosas que nosotros pedimos; lo más importante es lo que sucede adentro de nosotros, a medida que Dios nos va conduciendo y nos va cambiando.
Más que las cosas que Dios nos da, lo maravilloso es lo que Él hace con nosotros, las personas que llegamos a ser cuando Él obra en nosotros.
Demosle gracias por esa providencia, porque Dios, como Señor del tiempo, de todo dispone y en particular, dispone del tiempo.
A Él la gloria y el honor.
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