jueves, 25 de julio de 2013

Joya


María concibió a Nuestro Señor Jesucristo de una manera completamente milagrosa, que se describe con aquellas palabras del capítulo primero de San Lucas: "El Espíritu del Señor vendrá sobre ti, el poder del Altísimo te cubrirá con su sombra" San Lucas 1,34. 
 Al recordar a los papás de María tenemos que recordar también que Ella misma fue engendrada de otra forma.  Ella fue engendrada de la misma forma que nosotros, todos los demás seres humanos, hemos sido engendrados,a través de la unión íntima entre el varón y la mujer.
A partir de los que confesamos la fe católica como propio de la santidad de María, a partir de eso  sabemos que Joaquín y Ana; siendo María esa joya preciosa de santidad, esa respuesta plena al amor de Dios, al amor gratuito de Dios, pues, suponemos en ese hogar, suponemos en esa unión, y suponemos con razón, que tenía que haber un lenguaje, tenía que haber un espíritu, tenía que haber una conjunción de afectos humanos y divinos para que esa flor pudiera crecer con tanta rectitud y con tan preciosa belleza.
La sexualidad es parte integral de la vida humana, es una realidad también que nos afecta a todos en la medida en que cada una de nuestras células, cada una de las células de nuestro cuerpo lleva el sello de nuestra condición o de varón o de mujer. Además, en nuestro tiempo, y ya desde hace muchos años, se abusa en el lenguaje y en la imagen de todo lo que tiene que ver con la sexualidad, y se quiere presentar todo lo sexual como una invitación al pecado.

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