Del barro, Dios hace maravillas.
Si del barro sacó a Adán, si de la nada creó el Universo, si de los pobres de Yahvé saca al Emperador y al Rey de todas las edades que es Cristo, pues, Él también puede tomar éso que nosotros somos, valerse de ésto y de nuestra pequeñez, de nuestros grupos, de nuestras asambleas, y en medio de esa ambigüedad ir haciendo maravillas.
Mas, éso existe únicamente ahí donde está el Apocalipsis, ahí cuando llegue Apocalipsis Siete, cuando nos podamos levantar y podamos cantar la victoria de nuestro Dios. Ahí, lavados por la Sangre de Cristo, podremos decir: "¡Ahora sí! Ahora sí Dios es todo en todos".
Antes de éso, un poco de paciencia en medio de la ambigüedad, espíritu de conversión permanente, no enredarse demasiado con la propia humanidad y la de los demás. ¡Adelante que hay mucha tarea por hacer!
"Las lágrimas innumerables alimentan el río de la salvación".
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