Sabiduría es necesaria para comprender la palabra de Jesucristo. Cuando Jesús habla de renunciar a los bienes, de posponerlo todo para ser discípulo de Él, yo pienso que la mayoría de nosotros sentimos que esas palabras quedan casi incomprensibles.
Cuánta falta nos hacen las palabras de San Pablo en este momento, cuando decía: Enseñamos una sabiduría escondida, oculta ante los ojos del mundo, pero preciosa ante Dios" 1 Corintios 2,6-7.
Hay una frase en el Antiguo Testamento, en el libro de los Salmos, que puede ser provechosa aquí:"Tú gracia, Señor, vale más que la vida", "tú gracia vale más que la vida" Samo 62,4.
Mientras no tengamos el punto de referencia de lo que significa esa gracia, es decir, mientras no tengamos alguna idea de lo que se gana entrando en la órbita de la gracia, cualquier esfuerzo que hagamos por Cristo nos parecerá excesivo.
Cuando llega la sabiduría, que ya entendemos que es vecina del amor de Dios, cuando llega la experiencia del amor de Dios a nosotros, entonces entendemos que ante ese amor y ante esa sabiduría, cualquier otra cosa es demasiado pequeña, demasiado pequeña. Cuando no se tiene esa experiencia del amor, todo parece demasiado difícil.
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