sábado, 7 de septiembre de 2013

Palpe


Cristo quiere que uno palpe el corazón, y Cristo quiere que uno a veces se devuelva, y esos que se devuelven y esos que se apartan aparentemente del camino de Jesucristo, ¿no le duelen a Él?
Esto se parece a ese otro evangelio que comentábamos alguna vez, cuando dijo el Señor que bendecía a Papá Dios porque le había revelado el Evangelio a los sencillos y lo había ocultado a los instruidos.
Jesús nos hace que sintamos el frío,  que sintamos la noche, que descubramos la ceguera. Porque el que ya se dio cuenta que era ciego, ya empezó a ver, y cuando ya la persona siente el frío y se da cuenta de que no tiene, entonces pide, y cuando pide con humildad y con fe, entonces se entra a ser verdaderamente discípulo del Señor.
Jesús, envía sobre nosotros el Espíritu, que nos dé una experiencia sabrosa, una experiencia profunda, una experiencia imborrable de su amor. Así entenderemos qué significa ser discípulo tuyo, así entenderemos qué significa ser hijo de Papá Dios.

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