lunes, 30 de septiembre de 2013

Manifestaciones


Los Santos Ángeles aparecen como manifestaciones de la gloria y de la Providencia de Dios. Son una expresión de su majestad, pero también de su misericordia. En ellos, la sabiduría de Dios le da una belleza especial a la creación y abre caminos insospechados para la redención.
El Nombre de Dios está en esos Ángeles, como nos dice el libro del Éxodo, "Mensajeros del Nombre Divino" Exodo 23,21, son entonces expresiones de su poder, expresiones también de su querer, de su voluntad. Estas expresiones vivas, que con libertad amorosa obedecen a Dios, son entonces para nosotros como modelos, como prototipos de lo que nosotros estamos llamados a ser.
También nosotros, creados libres, estamos llamados a entregar esa libertad a Dios por amor; también nosotros, creados libres, estamos llamados a la obediencia amorosa que resplandece en los Ángeles, y que con ellos y junto a ellos, aprendemos a temerle al único Dios.
La pregunta que se hace es cómo se puede cumplir lo de la obediencia al Ángel. Está claro que la obediencia al Ángel es ante todo la búsqueda plena de la voluntad de Dios, porque el Ángel lleva el Nombre de Dios, su querer está expresando el querer de Dios.
Lo que hemos dicho sobre ellos nos ayuda a cumplir aquello de respetarle, ¿pero cómo obedecerle? Y la Palabra es enfática:" No te rebeles" Exodo 23,21, y al mismo tiempo una promesa: "Si me obedeces fielmente y haces lo que yo digo, tus enemigos serán mis enemigos y tus adversario mis adversarios" Exodo 23,22, se nos advierte en contra de las rebeliones y se hace una hermosa promesa en favor de la obediencia.
Santo Tomás de Aquino nos dice, los Ángeles son epíritus puros, "inteligencias separadas", les llama también, son formas sin materia, sin cuerpo, formas puramente intelectuales.
Cuando nosotros conocemos a una persona con el tiempo necesario, con el tiempo suficiente, puede decirse que conocemos de algún modo su alma. El alma, en el ser humano, es nuestra forma de ser; la forma no es solamente la figura, en filosofía la forma no es la figura, la forma es lo que conforma, lo que configura, lo que estructura también el principio vital.
Es evidente que para conocer esa manera de ser se requiere amor, porque solo el amor abre las puertas de las intenciones profundas de las personas. Cuando con un amor libre y limpio conozco suficientemente a una persona, puede decirse que puedo asomarme al alma de esa persona, conozco su estílo.
Luego a mí me parece que el primer ejercicio para recibir estas inspiraciones de los Santos Ángeles, pues desde luego es el acto libre, repetido, voluntario, amoroso de buscar y servir a Dios sobre todas las cosas, eso está claro, porque es lo único que hará posible que esté buscando el querer divino en todo querer y con pureza en el continuo volver al hambre de la gloria de Dios.
Un corazón que ame la gloria de Dios, y u corazón que esté dispuesto a acoger amorosamente a sus hermanos/as, ya tiene un par de bases sólidas para recibir, pra acoger a los Santos Ángeles. Corazones en adoración y corazones con una inmensa capacidad de acogida, son los dos primeros ejercicios .
La percepción de la forma, que en últimas es todo el problema éste del "obedécele" Exodo 23,21, que está en la Escritura; la percepción de la forma es también algo que se da a través de los acontecimientos de la vida, con el mismo estílo de lo que nos dice el libro del Éxod
o en otra parte.

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