viernes, 27 de septiembre de 2013

Implicación


El evangelio en su contenido tiene una implicación social, pero aunque eso sea tan grande, no debe ocultarnos otros aspectos que están ahí.
“En aquel tiempo dijo Jesús a los fariseos” San Lucas 16,19; “a los fariseos” San Lucas 16,19.
Y al final dice Jesús: “Si no escuchan a Moisés y a los profetas, no harán caso ni aunque resucite un muerto” San Lucas 16,31.
"Moisés y los profetas" San Lucas 16,31, es una manera de aludir a lo que era la Biblia en ese momento, lo que nosotros llamamos hoy el Antiguo Testamento.
Jesús lo que está diciendo es: “El que no oye la Palabra de Dios que está ahí plasmada en la Ley y los profetas, pues tampoco se va a convertir porque le hagan grandes prodigios, o cosas extrañas, o extraordinarias”. Esa palabra de Cristo también se refiere a los fariseos, porque ellos se sentían muy orgullosos de ser celosos guardianes de la Palabra de Dios.
Tenían delante de sus ojos la Palabra de Dios, es decir, la Ley de Moisés para ellos, y consideraban que con un esfuerzo muy grande, muy grande, reprimiéndose mucho, estaban dando cumplimiento a la Ley de Moisés, y por lo tanto, ellos eran los abanderados del Reino de Dios.
Un Reino de Dios que en realidad dependía de las fuerzas humanas, porque estos fariseos, lo que predicaban era: "Esfuércese en cumplir la Ley, pero esfuércese en cumplir la Ley, como nosotros nos esforzamos".
Los psicólogos, cuando estudian el interior del corazón humano, a cuántas personas los psicólogos le ayudan a descubrir: “Mire, usted es una mente muy rígida, usted tiene unos principios de hierro, usted es duro, sobre todo duro para condenar ”.
Lázaro renunció al odio y puso su confianza en el Señor, como dice el Salmo: “Él puso su confianza en Dios" Salmo 40,2, y no odió a su hermano; con sólo eso parece que una persona se puede salvar.
La salvación, la salvación esta en la confianza en Dios y en el amor al hermano, en un corazón abierto y capaz de compadecerse, ahí es por donde llega la salvación".

Dios quiere de nosotros un corazón que se compadezca más; un corazón abierto sin condiciones  a Dios para que nos salve; un corazón que sepa entregarse sin condiciones al Padre Celestial.
Que Dios nos haga verdaderos, que Dios nos haga transparentes, que Dios nos haga compasivos, que Dios nos haga abiertos a su misericordia.

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