"La luz que nos ofrece el mundo es una luz artificial, fuerte quizĆ”s mĆ”s fuerte es la de JesĆŗs, fuerte como los fuegos artificiales, como el flash de las fotografĆas. La luz de JesĆŗs es una luz suave, es una luz tranquila, es una luz de paz, es como la luz en la noche de Navidad; sin pretensiones", ha explicado el pontĆfice.
La luz de Jesús "no hace espectÔculo, es una luz que viene al corazón".
"La luz de Jesús podemos conocerla porque es una luz humilde, es humilde". AdemÔs de ser una luz "que te ofrece la Cruz. Si nosotros en nuestra luz interior tenemos mansedumbre, escuchamos la voz de Jesús en el corazón y miramos sin miedo la Cruz: esa es la luz de Jesús".
"Siempre donde estĆ” JesĆŗs hay humildad, mansedumbre, amor y Cruz". Debemos por tanto ir detrĆ”s de Ćl "sin miedo", seguir su luz porque la luz de JesĆŗs "es bella y hace bien".
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