Amarnos así es amarnos por pura misericordia y así nos ama Jesús, este realismo extremo de Jesús que conoce el barro humano, ese realismo extremo es una razón más para que nosotros vivamos agradecidos con Cristo; para que nosotros le digamos ¡cuánto nos has amado Señor!
El Centurión manifiesta una gran fe, observemos cual es el argumento que dan los judíos para que Jesús le haga este milagro a un pagano, era un Centurión, es decir, un oficial , los ancianos de aquel lugar, la gente representativa del pueblo, intercede ante Cristo en favor de este Centurión.
El argumento principal que le presentan es, “merece que se lo concedas, porque tiene afecto a nuestro pueblo y nos ha construído la sinagoga” (San Lucas 7, 4-5) entonces estos piden el favor a Cristo.
En el libro de Job en la Biblia encontramos esta problemática, Job era una persona justa y buena y entonces el demonio le dice a Dios lo siguiente: “ese tal Job no es bueno, es un interesado, ese tal Job dice que te ama, pero él no te ama, el ama los bienes que tu le has dado” (Job 1, 10-11) y entonces el demonio, en ese libro de Job en la Biblia, el demonio le pide autorización a Dios para caer contra los bienes de Job, para ver si Job realmente ama a Dios o no lo ama (Job 1, 9-12).
El libro de Job toca un tema muy importante y efectivamente, parece que Job pierde la paciencia, porque al principio dice: “Dios me lo dio Dios me lo quitó bendito sea el nombre del Señor” (Job 1, 21).
Jesús no comenta nada se pone en camino a casa del Centurión; es la sorpresa positiva, el centurión envía unos amigos a decirle a Jesús, “yo no soy nadie para que entres bajo mi techo” (San Lucas 7, 6-7).
El Centurión había hecho cosas buenas, pero no se apoyaba, no se fiaba de ese bien, no, el Centurión había hecho cosas buenas; pero no se fiaba de su propio bien, ese es el modelo de la vida cristiana.
Aquí el modelo de la vida cristiana es un pagano, pero es que esa es la vida cristiana exactamente esa, vivir honesta recta y virtuosamente, pero sin fiarse uno de sí mismo, sino solo poniendo la esperanza en Dios, eso es ser cristiano.
Ser cristiano, ser cristiano es vivir honesta y rectamente; pero también con la fe puesta, con la confianza puesta sólo en Dios.
Santa Catalina de Siena, dice: “danos Señor las verdaderas virtudes” y entre las verdaderas virtudes no puede faltar la humildad y no puede faltar la fe, ni el agradecimiento, ni la esperanza.
La humildad significa que aunque yo he hecho cosas buenas ¿que comparación puede haber entre eso y todo lo que Dios me ha dado? que es eso de estar comparando nuestros granos de arena contra las montañas de amor que nos da Dios.
Tener fe, porque una vez que descubrimos que el único grande es Dios, se piensa que quizás se han hecho algunas cosas buenas, pero solo Dios sabrá, “yo no soy digno de que entres en mi casa mándalo con tu palabra y mi criado sanará” es tener la confianza puesta sólo en Dios, eso es ser cristiano, tener las verdaderas virtudes, y las verdaderas virtudes, como la humildad, la fe, la esperanza, pero también tenerlas todas, tenerlas unidas.
Santa Catalina dice, “las verdaderas virtudes no existen unas sin las otras” las verdaderas virtudes sí que existen y subsisten y se apoyan la una a la otra.
El Centurión nos enseña que son las verdaderas virtudes y cual es la vida cristiana, vivir bien sin creerse mucho, vivir bien y poner la esperanza sólo en Dios, vivir bien y apoyarse sólo en el regalo de la misericordia de Dios, vivir bien pero saber que al final todo depende únicamente del Señor, únicamente de El.
Que este ejemplo maravilloso penetre en nuestros corazones y que aprendamos a ser verdaderos cristianos, verdaderos discípulos de Jesucristo, nuestro maestro. Amén
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