sábado, 21 de septiembre de 2013

Suscitará

 
"Cuando el Señor cambió la suerte de Sión, nos parecía soñar" Salmo 126,1,  es como una respuesta de Dios al salmo de las cítaras tristes. "La boca se nos llenaba de risas, la lengua de cantares, el Señor ha estado grande con nosotros, y estamos alegres" Salmo 126,2-3.
La historia se vuelve palabra, la historia se vuelve mensaje. La primera Carta a los Corintios dice: "Y todo esto sucedía en figura" 1 Corintios 10,11, en figura para nosotros; es una enseñanza que está para nosotros.
Se puede comparar al Templo de Dios con la presencia de la gracia santificante en el alma. Podemos decir que el pecado mortal, que destruye la vida de la gracia en nosotros, es algo así como el destierro a Babilonia.
Salmo 74, cuenta la devastación del Templo, cómo arrancaron el entramado, las esculturas, cómo profanaron la morada de Dios, ese es el salmo que nos cuenta qué pasa en el corazón humano cuando Satanás se apodera de los tesoros de Dios y profana, con su suciedad, y con su odio, con su alarido de guerra, lo que había sido morada de Jesucristo.
Ha habido tiempos muy oscuros en la Iglesia, tiempos en que incluso la fe del Príncipe de los Apóstoles, la fe de Pedro, ha sido manchada con la violencia, y con todo género de crímenes.
Si el templo es la vida de la gracia en el alma, la reconstrucción del templo es el arrepentimiento, la confesión, el propósito sincero, esa alegría que se siente de emprender una vez más el camino, de levantarse y decir: "Hoy vamos a hacer la morada de Dios en este corazón". Ahí se está cumpliendo la Primera Lectura de hoy.
Entonces sentimos que el júbilo de este Salmo vuelve a ser actual?: "El Señor ha cambiado la suerte de Sión, y nos parece soñar" Salmo 126,1.
Por todas partes, la obra de la santidad crece, y se va sembrando toda esa ribera del río Rin de santos monasterios, en donde el susurro y cántico de los salmos, nos aproxima a las alabanzas celestiales.
El Espíritu Santo suscitará obras de comunidades, estilos laicales, cosas nuevas .  Nosotros podremos decir lo mismo que dijo el Salmo: "Nos parece soñar" Salmo 126,1.
Es que Dios nunca ha dejado de soñar; es que Dios tiene más fuerza para renovar una y otra vez su Iglesia.
Dios tiene poder, es el poder que manifestó la Resurrección de Jesucristo. Dios tiene poder para levantar la Iglesia hasta del más hondo sepulcro.
La pregunta es si queremos ser nosotros como Bernardo, Domingo, Francisco, y tantos otros; si queremos ser nosotros parte de la primavera.
Pidamos a Dios Nuestro Padre, que la gracia, que el poder del Espíritu Santo, obre en nosotros.
Pidamos que también en nuestro tiempo, y si es su voluntad, se suscite una oleada de amor por Jesús, por su Sangre, por su Cruz, y por su Pascua.

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