jueves, 5 de septiembre de 2013

Irremplazable

La Carta a los Colosenses es uno de los documentos básicos para la Cristología del Nuevo Testamento.
La meditación sobre la persona de Jesucristo, elaborada con cierto sistema, con cierto orden y tratando de completar del mejor modo los datos que tenemos, eso es la Cristología.
Es un documento fundamental de la Cristología, en el Nuevo Testamento, esta Carta a los colosenses.
Los fieles de Colosas eran una comunidad bastante distinta de las otras que fundó o que atendió el Apóstol San Pablo.
Los corintios eran una comunidad en la que se reflejaba bien el espíritu de los vicios de la época, en Grecia, o en general, en el Mediterráneo. Los colosenses,  estuvieran inmunes de pecado, o estuvieran al margen de todo peligro.
Pero en rigor de lo que se trataría es de seres espirituales racionales, pero distintos de nosotros los seres humanos.  El nombres de "Ángeles", o de "Arcángeles" habría que reservarlo a aquellas potencias espirituales que han intervenido de manera más directa en la historia de la salvación y que son, por eso, mensajeros.
La palabra: “Ángel” Indica eso: “Mensajero”, son mensajeros de Dios. Mensajeros de Dios para el ser humano. No todas las potencias espirituales, no todos estos seres de naturaleza racional inimaginable en general para nosotros, no todos estos seres han sido enviados directa y expresamente para nuestra salvación.
Es decir, para intervenir, como por ejemplo lo hicieron el Arcángel San Gabriel, o el Arcángel San Miguel. Pertenecen como una expresión del señorío, del gobierno y de la belleza de la creación; pero aunque no todos son enviados del mismo modo que los que acabo de mencionar, o del mismo modo que los Ángeles Custodios, la Iglesia actualmente llama “Ángeles” a todos esos seres espirituales.
Los colosenses estaban fascinados por ese mundo espiritual. En eso podemos encontrar una relación y un parentesco con lo que sucede en nuestros días. San Pablo, en esta carta, sin negar y sin polemizar sobre la grandeza y la belleza de esos seres espirituales, tiene que mostrar, esa es su tarea, tiene que mostrar la supremacía de Cristo sobre todos estos seres.
Cristo es el Señor de los tronos, las dominaciones, los principados, las potestades. Estos nombres, que luego pasaron a la teología católica para indicar jerarquías de Ángeles, estos nombres indican, sin lugar a dudas, invocaciones e incluso huellas.
San Pablo tiene que hacer una exposición, muchísimo más amplia, muchísimo más completa, por qué no decirlo, mucho más sublime sobre el misterio de Cristo, por eso la carta a los colosenses es un documento cristológico irreemplazable.

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