domingo, 8 de septiembre de 2013

Voluntad

A Cristo sólo le interesa, que la voluntad de Dios se realice plenamente en mi vida. Seguramente, esa voluntad de Dios tiene penitencia, tiene oración, tiene apostolado. Pero, en qué medida y en qué grado, es algo que tengo que aprender, oyendo la voz de mi conciencia, oyendo la predicación en la iglesia, oyendo la voz de mis superiores legítimos, oyendo la Sagrada Escritura.
He de aprender a sopesar cada uno de esos factores, he de aprender a percibir el paso del Espíritu; no sea que buscando cosas buenas, le quite la gloria a Jesús.
 Nosotros somos una obra, una escultura, pero esa escultura la tiene que firmar Él.
Somos obra suya; por consiguiente, vamos a entregarnos radical y totalmente al poder del amor y del señorío de Jesucristo, y vamos a suplicarle que su voluntad, que es la del Padre Celestial, se realice en toda nuestra vida para alabanza de su amor.

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