sábado, 7 de septiembre de 2013

Realidad


El hombre, comprendido en su realidad histórica concreta, representa el corazón y el alma de la enseñanza social católica.[Cf. Juan Pablo II, Carta enc. Centesimus annus, 11: AAS 83 (1991) 807] Toda la doctrina social se desarrolla, en efecto, a partir del principio que afirma la inviolable dignidad de la persona humana. Juan XXIII, Carta enc. Mater et magistra: AAS 53 (1961) 453, 459] Mediante las múltiples expresiones de esta conciencia, la Iglesia ha buscado, ante todo, tutelar la dignidad humana frente a todo intento de proponer imágenes reductivas y distorsionadas; y además, ha denunciado repetidamente sus muchas violaciones. La historia demuestra que en la trama de las relaciones sociales emergen algunas de las más amplias capacidades de elevación del hombre, pero también allí se anidan los más execrables atropellos de su dignidad.

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