“Queremos un mundo de paz, queremos ser hombres y mujeres de paz. Queremos que en nuestra sociedad destrozada por divisiones y por conflictos, estalle la paz. Nunca más la guerra”. El papa Francisco aprovechó el habitual Ángelus dominical para clamar contra la guerra en Siria. Encaramado a la ventana del Palacio Apostólico, bajo sus pies, la plaza de San Pedro estaba repleta de fieles. Casi gritaba, con los puños cerrados, la voz firme, aquella palabra ‘paz’ que seguía repitiendo, como rezando un rosario. “He decidido convocar para toda la Iglesia el próximo 7 de septiembre, víspera de la Natividad de María, Reina de la Paz, una jornada de ayuno y de oración por la paz en Siria, en Oriente Medio y en el mundo entero”, dijo Jorge Mario Bergoglio.
“Mi corazón está profundamente herido por lo que está sucediendo en Siria y angustiado por los dramáticos desarrollos que se presentan"
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