El que está en Dios no es sólo que tenga un mandato de amar a los enemigos, por ejemplo; no es sólo que tenga una orden, no es sólo que esté mandado, este era el régimen de Moisés, sino que siente que no puede estar dentro del Corazón de Cristo crucificado, no puede situarse ante este Sol de amor y dejar de amar incluso a los que rechazan, incluso a los que no comprenden nuestro amor.
Muchas otras palabras o ejemplos podríamos decir, pero por ahora, que se centre en alabanza nuestro corazón ante la verdad, ante la plenitud de lo teologal en nuestras vidas.
Cada uno tiene dentro de sí la huella de una obra que Dios está construyendo: tienes fe teologal, fe divina y católica; tienes esperanza, esperanza firme, robusta, generosa; tienes caridad, caridad abundante, generosa, universal.
Si encuentras, aunque parezcan sólo las semillas de estas virtudes en ti, Dios está obrando, Dios está haciendo su obra. Sin Él, sin su presencia real y actual en este momento en tu vida, no podrías responder: " Sí, Yo creo, yo espero y yo amo".
Estas son las maravillas que nos abre la predicación de los Apóstoles, estas son las maravillas que concede la efusión del Espíritu en la historia de los hombres.
No hay comentarios:
Publicar un comentario