Dios dice que va a salir a luz lo que estaba oculto.
El sentido no es solamente ese. Quizá me atrevo yo a decir que el sentido principal de las palabras del Señor es como una palabra de esperanza que dice que algún día se sabrá toda la bondad, toda la riqueza que parece oculta; porque si uno mira los periódicos y las noticias, el mal es el que sí aparece, la violencia que desborda por todas partes, el estupor, la calumnia, eso es lo que parece campear, mientras que el bien parece oculto, parece escondido.
Pero llegará algún día en que todo ese bien que había en el corazón, y todo ese bien que Dios hizo en muchas vidas escondidas, y todos esos santos que Dios tiene, van a aparecer, ese va a ser el día de la cosecha en ese día va a suceder algo semejante a lo que los dice el Libro de Esdras.
"El Señor ha estado grande con nosotros, y estamos alegres” Salmo 125,3.
Es verdad que un día va a quedar a la luz todo lo que estaba oculto y va a aparecer el verdadero valor de la fe, de la esperanza y del amor; va a aparecer cuánto mérito podía resistir en medio de las pruebas; va a aparecer cuánto trabajo le costó a cada quien llevar una vida honrada, una vida de penitencia; cuánto tuvo que luchar uno con su propio temperamento, con su propia naturaleza, pero sobre todo con cuanto amor Dios estaba preparando un futuro mejor para nosotros.
Es una palabra muy hermosa con la que Jesús nos anuncia la esperanza, como una manera de decirnos: "Mira, lo que tú te esfuerzas, lo que tú haces, tú oración secreta, tal vez, las virtudes que nadie te alaba, todo eso que parece que está ahí como perdido, no está perdido, Dios lo ha visto y algún día va a aparecer ante los Ángeles del cielo."
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