domingo, 8 de septiembre de 2013

Sepamos


Sepamos encontra, en medio de lo amargo de tantos días, de tantas tardes, de tantas noches, sepamos encontrar ahí, el lamento de Cristo; si a ti te sabe amarga la medicina, no le supo mejor a Jesús.
Santa Catalina de Siena dice que, llegó a tanto la compasión de Cristo, que Él tuvo que tomar la medicina que el enfermo ya no podía beberse,  esta fue la medicina de la Cruz. Entonces, en medio de la amargura que a veces acompaña nuestra vida, lejos de ponerle condiciones al Señor, agradezcamos que su paladar degustó esa misma soledad, esa misma tristeza, ese mismo dolor;  bebiendo de la medicina, junto con Cristo, recibamos de Él la dulzura de su amor.
Nicodemo logró encontrar el amor, el amor de Cristo, a pesar de todas estas palabras. También nosotros, en medio de la espesura de dolores y males, podremos encontrar la compasión de Cristo, el lamento de Cristo y el amor de Cristo. Y en ese amor, uno aprende a descansar
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Sepamos encontra, en medio de lo amargo de tantos días, de tantas tardes, de tantas noches, sepamos encontrar ahí, el lamento de Cristo; si a ti te sabe amarga la medicina, no le supo mejor a Jesús.
Santa Catalina de Siena dice que, llegó a tanto la compasión de Cristo, que Él tuvo que tomar la medicina que el enfermo ya no podía beberse,  esta fue la medicina de la Cruz. Entonces, en medio de la amargura que a veces acompaña nuestra vida, lejos de ponerle condiciones al Señor, agradezcamos que su paladar degustó esa misma soledad, esa misma tristeza, ese mismo dolor;  bebiendo de la medicina, junto con Cristo, recibamos de Él la dulzura de su amor.
Nicodemo logró encontrar el amor, el amor de Cristo, a pesar de todas estas palabras. También nosotros, en medio de la espesura de dolores y males, podremos encontrar la compasión de Cristo, el lamento de Cristo y el amor de Cristo. Y en ese amor, uno aprende a descansar

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