lunes, 23 de septiembre de 2013

Converión


Dios sigue conduciendo a su pueblo, la Iglesia, y la llevará, por su misericordia, hasta la plenitud en el cielo. Dios nos muestra  "Mira, en realidad, cada paso ".
Santa Catalina de Siena, a la que hay que mencionar con frecuencia,  "Mira, no te enredes con las voluntades humanas".
Es que Dios es tan grande, Dios es tan sabio y Dios es tan fuerte que no necesita destruir este mundo para hacer su mundo, no necesita destruir lo que aquí existe para hacer que exista su plan y su voluntad entre nosotros.
Aspecto muy bello del capítulo sexto de Esdras, es ver cómo Dios se vale de circunstancias que uno diría están lejanas a Él. Los tres reyes que favorecieron la reconstrucción del Templo y que favorecieron el retorno de los desterrados, a fines del siglo sexto antes de Cristo, esos tres reyes fueron reyes paganos, reyes persas. Ciro, Darío Artajerjes son reyes paganos, pero Dios se valió de ellos.
 Dios que aparece en esta época, la épocas del retorno del destierro, es el Dios que rige sobre todos los pueblos, es el Señor de la Historia, es el que realmente es dueño de todo, y tiene en su mano todos los corazones. Pero el aspecto más hermoso de la lectura es que los judíos, cuando vuelven y cuando pueden reconstruir su Templo después de tanto esfuerzo, lo primero que hacen es celebrar la Pascua.
Es decir, para ellos, volver del destierro, volver de Babilonia, es una nueva Pascua, es un nuevo éxodo. Sabemos que en el Antiguo Testamento, nada tiene un carácter tan importante como la Ley de Moisés y la Pascua que mandó celebrar Moisés. Pero a partir de este retorno del destierro, la Pascua significará mucho más para los judíos, porque ya no es simplemente un recuerdo que se aleja en el pasado, sino una realidad que se ve que Dios puede actualizar en la Historia.
Cada uno de nosotros puede tener y debe tener su Pascua, es lo que Cristo anunciará en el evangelio: "Convertíos" San Mateo 4,17, la conversión, tu conversión es tu Pascua.

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