martes, 3 de septiembre de 2013

Victoria


 Jesús, al comienzo del capítulo cuarto de Lucas, habla de la unción del Espíritu Santo, unción que Él ha recibido para "evangelizar a los pobres y para anunciar la Buena Nueva" San Lucas 4,18-18. Eso, que había sido dicho con palabras, luego tiene que verse en las obras.
Lo que tenemos en el evangelio es otra victoria, esta vez no solamente victoria contra el demonio, sino victoria sobre las enfermedades y dolencias. Es verdad que de varios de los enfermos salían también demonios, observación que hace el Evangelista Lucas y que tiene que llamarnos la atención.
San Lucas era un médico, él era un médico pues de familia pagana, pero era una persona familiarizada con las dolencias del cuerpo, y por consiguiente, aunque fuera muy distinta y muy primitiva su manera de conocer al ser humano y la salud del ser humano, este es un hombre que distingue, este es un hombre que entiende la diferencia entre una dolencia, entre una enfermedad como tal, y el poder de la maldad adueñándose de una vida.
La Biblia distingue claramente lo que es enfermedad y lo que es posesión diabólica, lo que es una dolencia y lo que es una infestación o una agresión de parte del demonio.

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