Jesús cuando predicaba sus parábolas; tomaba acontecimientos, muchas veces muy sencillos de la vida real, nos enseña a leerlos con ojos nuevos, seguramente para que descubramos que nuestra propia vida es parábola, es decir que Dios ya está aconteciendo.
Cristo, con la parábola del sembrador, lo que está haciendo no es simplemente comunicando una enseñanza como quien utiliza un recurso pedagógico, algo así como los profesores en nuestro tiempo pueden utilizar una pantalla, o pueden utilizar un programa de computador, o pueden utilizar algunas herramientas o instrumentos en el laboratorio.
Cristo nos está invitando a que nosotros descubramos en esa realidad que ya sucede, que ahí ya está aconteciendo Dios.
Cristo, Cristo subraya elementos de la vida y nos enseña a dirigir nuestra atención; toma a todos esos judíos y los invita, a ver el ejemplo de un supuestamente pagano, de un romano que sirve en este caso de modelo de fe.
Necesitamos a Cristo resaltador, el Cristo que dirige nuestra mirada.
Cristo, Cristo resaltador, ¡cuánto necesitamos de tu palabra! ¡Cuánto necesitamos de ese maravilloso marcador tuyo para que nos enseñes a descubrir cómo Dios está ahí regalando sus dones, haciendo prodigios, cambiando vidas!
Jesús se admira positivamente de algo o de alguien (San Lucas 7, 9) utiliza esa expresión, que Jesús se admiró positivamente de algo o de alguien.
Cuando Jesús fue a su pueblo, a Nazaret, encontró que había muy poca fe y la Biblia nos dice, se extrañó de la falta de fe, (San Marcos 6, 4) esa es una especie de admiración negativa, en cambio aquí es una admiración positiva, como que Jesús recibe una sorpresa agradable, la fe de este Centurión; y esa admiración de Cristo ya es nuestra primera enseñanza.
Jesús podemos decir que está acostumbrado a decepcionarse del ser humano, en otro sentido dice también el profeta Isaías que Jesús, el siervo de Dios, es un varón de dolores acostumbrado a sufrimientos.
No hay comentarios:
Publicar un comentario