Adorar es ver a Jesús amándolo. Es lo que hizo María durante toda su vida. Para entrar en adoración no hay mejor camino que el de rezar con María. Rezar con María es ponerse en oración para mirar y vivir a Jesús con los ojos y el corazón de María. A través de los pasajes de su vida jubilosa, dolorosa y gloriosa trazamos el Evangelio entero que se despliega en nuestra alma, tan vivo y tan actual como lo fue para María. De manera que los misterios del rosario no pueden ser una recitación rutinaria. Al contrario, nos conducen en la vida interior. Ya no podemos ser superficiales.
San Pablo recomienda caminar con Jesús "porque Él ha ganado, caminar en Él, arraigados y edificados en Él, en esta victoria, firmes en la fe". Este es el punto clave sobre el que insistió: "¡Jesús ha resucitado!"
No hay comentarios:
Publicar un comentario