Jesús estaba acompañado de mucha gente, pero una cosa es ser acompañante de Jesús y otra cosa es ser discípulo de Jesús, y el evangelio de hoy nos invita a que pensemos si nosotros somos solamente acompañantes de Jesús o si ya hemos empezado a ser discípulos de Jesús.
Jesús habla a la multitud y les invita a que se den cuenta qué tienen en el corazón, a que examinen qué amor les mueve, a que se den cuenta qué riesgos están dispuestos a correr, porque el amor se demuestra en los riesgos que uno está dispuesto a correr.
El amor se demuestra en cuáles riesgos, en qué estamos dispuestos a arriesgar, a apostar por Dios.
Cuando nosotros tenemos un amor que está dispuesto a arriesgarlo todo, entonces sí somos discípulos de jesús; y Jesús, que hablaba tan clarito, tan clarito, decía: "Mire, hay que posponer incluso al papá, a la mamá, a los hijos, a los hermanos, al esposo; hay que posponer a todos."
Ser discípulo del Señor: tener por Él un amor capaz de pasar por todos los riesgos, como quien dice, Jesús nos invita hoy, abriendo su Corazón, nos invita hoy como si nos dijera con estas palabras, "amáme, llénate de amor por mí; un amor tan grande, que estés dispuesto a perderlo todo, todo; pero no perderme a mí."
Este es el primer mandamiento de la Ley de Dios: Amarás al Señor tú Dios con todo tú corazón, con todas tus fuerzas, con todo tú ser. No deberíamos preguntarlo, pero vamos a preguntarlo bueno, ¿y qué le pasa a una persona así? Entonces yo vuelvo a mis comparaciones de los enamorados.
Cristo para nosotros. Cristo quiere establecer con cada corazón, con cada uno de nosotros, hombres y mujeres, Cristo quiere que hagamos un pacto personal. No es una más; aunque seamos muchos, gloria a Dios, no es una masa lo que Cristo quiere.
Cristo quiere hacer un pacto contigo, niña, Cristo quiere hacer un pacto contigo, mi querida dama, caballero: Cristo quiere hacer un pacto contigo también.
Cristo quiere hacer un pacto para que tú le ames hasta correr cualquier riesgo por Él, y Él te amará hasta correr cualquier riego por ti, porque esa es la señal del verdadero amor.
Cristo nos dice que nos apoyemos en Él y que confiemos en Él, lo que nos está diciendo es: "Si tú confías en mí, si tú confías de veras en mí, si tú confías completamente en mí, los tesoros de mi amor van a ser para ti. Pero si tú quieres unirte a mí, pero además quieres llegar donde mí, con todos los ídolos de tu alma, entonces ya no hay pacto.
"Nos amó hasta el extremo" San Juan 13,1. Jesús corrió todos los riesgos, pasó por la noche de la Cruz, fue torturado, murió asesinado, derramó su Sangre.
Él cumplirá su pacto, Él cumplirá la parte de su trato, y con la gracia del Espíritu Santo, tú también vas a cumplir tú pacto, tú también vas a confiar en Él, ya no como un acompañante más, ya no como la masa, vas a confiar en Jesucristo y le vas a decir: "Señor, tú eres el amor de mi alma, yo creo en ti, yo confío en ti"; "Señor, yo quiero hacer un pacto contigo para que tú seas verdaderamente mi Señor y mi Salvador."
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